No ocurre todos los días que uno llegue a la entrada de su gimnasio de boxeo y encuentre sentado, esperándolo a uno, a una leyenda viviente. 

Pero eso fue precisamente lo que experimentó este domingo el entrenador de boxeo Gabriel Lamastús, administrador el gimnasio de La Perla en el viejo San Juan, cuando se encontró nada menos que con el legendario excampeón mundial panameño Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán. 

“Obviamente el gimnasio estaba cerrado, pero yo vivo cerca, y alguien me llamó para decirme que ‘Manos de Piedra’ estaba por allí y quería ver el gimnasio”, dijo Lamastús. “Lo primero que pensé era que no podía ser él, porque creía que ya debía estar muy viejito, pero, como yo vivo cerca, de todos modos fui a ver”. 

Y, en efecto, era Durán: “El estaba de paseo aquí en Puerto Rico, con unos familiares, y parece que cuando estaba por el Viejo San Juan alguien le dijo del gimnasio, y él cogió para allá”. 

Durán, quien debía partir de la isla en horas de la tarde, sencillamente quería ver el gimnasio. 

“Pero tuve la oportunidad de hablar con él”, dijo Lamastús. “Es una persona muy humilde”. 

“Entre otras cosas le dije que la gente lo quería mucho a él aquí en Puerto Rico, debido al gesto que tuvo cuando fue a visitar a su antiguo rival, Esteban de Jesús, cuando él se estaba muriendo de sida”, dijo. 

Pero Lamastús también tuvo la oportunidad de contarle una curiosa anécdota personal. 

“Mi padre es panameño, igual que mis tíos, y todos fueron boxeadores y me han contado mucho acerca de la vida de Durán”, dijo. “Por ejemplo, que es la única persona, aparte del presidente, en dormir en la cama del presidente de Panamá. Y que cuando llegaba después de una de sus peleas, miles de fanáticos iban a recibirlo al aeropuerto y hasta tumbaban las verjas para llegar hasta él”. 

Pero lo curioso fue que Gabriel nació en Puerto Rico el 15 de junio de 1984, la misma noche que Durán perdió por nocaut en el segundo asalto ante Thomas Hearns. 

“Mi papá llegó tarde al hospital —cuando ya yo había nacido— porque se había quedado viendo la pelea”, dijo. “Mi mamá se lo recuerda todo el tiempo. Cuando él llegó, estaba tan molesto (por la derrota de Durán), que el médico, que sabía dónde había estado, le preguntó, sorprendido: “¿Qué pasó?”