El mismo día que Edgar Berlanga logró una deslucida victoria por decisión en 10 asaltos en Nueva York, otro prometedor supermediano boricua, Luis Rodríguez, mejoró su marca a 9-0 con nueve nocauts al noquear en el tercer episodio a Ryan Adams (ahora 8-6-1 y seis) en Miami. 

Las críticas han llovido sobre Berlanga, quien ahora ha triunfado por decisión en sus cuatro últimas peleas luego de ganar por nocaut en el primer asalto sus primeras 16 cuando, al estelarizar el pasado sábado una cartelera en el Madison Square Garden en la víspera del Desfile Puertorriqueño, batalló cautelosamente con el colombiano Alexis Angulo (ahora 27-3 y 21), un veterano de 38 años de edad considerado un buen pegador que, además, le había durado hasta el décimo asalto a David Benavidez y toda la distancia a Jorge ‘Zurdo’ Ramírez. 

Por su parte, Rodríguez, un destacado expeleador aficionado que ganó la medalla de bronce por Puerto Rico en los Juegos Centroamericanos de 2018, consiguió el sábado su noveno nocaut seguido en la cartelera presentada por el promotor Don King en el Casino Jai Alai, estelarizada por el combate en el que el británico Daniel Dubois noqueó en el cuarto episodio a Trevor Bryan para apoderarse del cetro pesado ‘regular’ de la AMB. 

“Como la cartelera iba a ser transmitida a Inglaterra, empezó por la tarde”, dijo Rodríguez. “Mi pelea se suponía que fuera la última, pero era un swing bout, y al final me pusieron inmediatamente antes de la estelar y empezó a las 5:55 p.m.” 

“En el primer asalto lo lastimé, pero él se recuperó”, dijo. “Era un rival que no había venido a tirarse, sino a pelear, y eso me gusta, porque así es como uno aprende”. 

“El segundo asalto ha sido el más horrible de mi carrera”, agregó. “El trató de meterme en su juego, metió la cabeza, producía muchos agarres, me agarraba con una mano y me pegaba con la otra”. 

“Yo me dije que para el tercer asalto yo iba a tener que salir a boxear para evitar eso y, de hecho, eso fue lo que me dijeron en la esquina: que lo mantuviera a distancia y le pegara al cuerpo, porque él estaba tratando de hacerme lucir mal”, agregó. 

Y, en efecto, en el tercero aparecieron los golpes: “Lo puse mal con una derecha y luego le conecté varios golpes y él se cayó. El se levantó mal, pero el árbitro dejó que siguiera peleando”. 

“Entonces solo le conecté un golpe y se volvió a caer y el árbitro paró la pelea”. 

Debido a que tenía que viajar a Puerto Rico temprano el domingo en la mañana y estuvo ocupado haciendo su maletas y con otros preparativos, Luis no pudo ver esa noche la pelea de Berlanga. 

“Pero luego he visto partes”, dijo. 

“Yo lo vi pelear bien”, dijo, “boxeando. De hecho, eso era lo que tenía que hacer contra un peleador veterano, que pega”. 

“Sé que ha habido muchas críticas, pero en el boxeo eso pasa, y con él, con toda la promoción que le ha hecho su compañía (Top Rank), la gente quizás espera que noquee siempre y se molesta cuando no lo hace”. 

“Pero uno no tiene que hacerle caso a las críticas aunque, incluso si son negativas, uno puede tomar algo de ellas y corregir lo que esté haciendo mal, si hiciera falta”. 

“Lo que sí no me gustó fue lo de la mordida”, agregó, riendo, refiriéndose a la dentellada ‘a lo Mike Tyson’ que Berlanga le aplicó a Angulo durante un agarre en el séptimo asalto.

“Eso sí estuvo mal y lo que hizo fue que aumentaron las críticas”. 

Berlanga luego pidió disculpas públicas por el incidente. 

Manejado por el abogado Tony González y  ligado promocionalmente a la Rivalta Boxing, de Miami, Luis, que todavía no ha peleado como profesional en Puerto Rico, pero sí en Colombia, Panamá y los Estados Unidos, dijo que no tuvo tiempo para discutir cuándo sería su próxima presentación, “pero espero saber algo esta semana”.