Queremos iniciar esta crónica con lo positivo. Consideramos que Julio César Martínez es un boxeador excepcional que merece todo nuestro respeto. Lo que este chico ha hecho en el ring es de valorar, de ponderar.

Y por esa misma circunstancia nos sentimos con autoridad moral para reclamarle el mal ejemplo que le está dando a esta actividad que debemos defender día a día quienes amamos a este deporte.

Se dicen mil cosas malas del boxeo, pero todas las semanas esos mismos críticos se dan banquete con los combates que circundan a través del globo terráqueo. Cuando dos guerreros están cambiando golpes en el ring la emoción no nos permite recordar los negros lunares que algunos se empeñan en destacar del boxeo.

Lo peor, lo más grave y lo más trágico es que además de la crítica, los actores principales que son los boxeadores y sus asesores directos también dan pasos firmes para eclipsar la imagen del deporte.

Lo ocurrido con Julio Cesar Martínez es digno de un profundo análisis. No es la primera vez que el mexicano se retira de un combate sin ofrecer explicaciones contundentes, quizás olvidando que esto es boxeo profesional, es decir una profesión, bajo el consentimiento de su equipo, el llamado Canelo Team que sigue empeñado en trasgredir los límites de la ética y el decoro.

Cuando se actúa o se pretende actuar de manera ventajista bajo la concepción de una égida mal habida se rompe el molde de los principios que finalmente choca con las realidades.

El más claro ejemplo lo acabamos de ver entre Canelo y Bivol, que, peleando en igualdad de condiciones, se impuso la lógica, el decoro y el boxeo.

Y cabe la pregunta ¿Y que habría ocurrido si Kovalev hubiese peleado en las mismas condiciones?

Pero el tema de esta crónica no es Canelo, pero sí su team, que por cierto lleva tres derrotas importantes en igual número de salidas.

El tema es el bochorno al que están sometiendo de nuevo al boxeo con el retiro de Martínez —por tercera vez— de su combate con McWilliams Arroyo. Lo mismo ocurrió el año pasado y aún estamos esperando una explicación convincente.

La explicación es muy clara. El señor Martínez no da las 112 libras y como se siente guapo y apoyado por el Canelo Team, se da el lujo de suspender su pelea…haciendo “lo que le da la gana”.

Precisamente lo mismo que nos respondió Canelo cuando le hicimos una pregunta en la reciente convención del CMB, irrespetando al presidente Sulaimán que estaba a su lado.

La “enfermedad” de Martínez es dañina para el boxeo y como opinadores con suficiente autoridad moral con más de 30 años en este medio exigimos una respuesta que nos convenza de que Martínez no puede dar las 112 libras.

Finalmente nos solidarizamos con McWilliams Arroyo, a quien indudablemente están subestimando y faltando el respeto.

Bajo esta circunstancia el señor Martínez debe pasar en las próximas horas al status de excampeón y que el Canelo Team se dedique a su próximo circo ante un hombre respetable como Gennady Golovkin, quien peleará a destiempo y en una división que no le es afín.

(el autor es un veterano periodista y productor de eventos venezolano)