Luego de más de dos mil juegos y una interesante postemporada, los Warriors de Golden State y los Celtics de Boston se enfrentarán en las finales de la NBA, en lo que según las proyecciones estadísticas, podría ser una de las finales más competitivas en más de una década. 

A pesar de que ninguno terminó con el mejor récord del Este y Oeste, ambos se coronaron como campeones de sus respectivas conferencias con una combinación de jugar su mejor baloncesto en el momento oportuno—a diferencia de los Suns de Phoenix, por ejemplo, líderes en la temporada regular—, y una consistente defensa cuya intensidad no varía independientemente que esté pasando en el otro lado de la cancha. 

Aunque sus récords no necesariamente reflejan un dominio absoluto en la temporada regular, una mirada más a fondo expone otra cosa. 

Los Celtics se encontraban fuera de la postemporada en enero. Variaciones a la rotación y traspasos en la fecha límite de cambio los convirtió en el mejor equipo por los pasados tres meses, y la mejor defensa en la liga, por mucho. Durante ese tiempo, la diferencia en calificación defensiva entre ellos y el segundo equipo era equivalente al segundo equipo y el número 20. En la temporada completa, terminaron empates en este renglón con, usted adivinó, los Warriors. Ambos equipos permitieron solo 106.9 puntos por juego en la temporada regular. Esta es la primera final en más de 50 años donde se enfrentan los dos mejores equipos de temporada regular en ese lado de la cancha. 

Las lesiones pueden ser un factor determinante en la serie. Los Celtics tuvieron al Jugador Defensa del Año, Marcus Smart, como cuestionable para ese primer partido hasta pocas horas antes del inicio del encuentro. El centro Robert Williams también está en veremos. Los Warriors cerraron su serie contra los Mavs sin el mega defensor de perímetro Gary Payton II, adicional a los veteranos Andre Iguodala y Otto Porter. La salud es vital para ambos equipos. 

¿Cómo gana Boston?

Primero: Que Jayson Tatum sea el mejor jugador de la serie. 

Segundo: Hasta el momento, los Celtics se han enfrentado a ofensivas moribundas. La lesión del estelar Khris Middleton, de los Bucks, en el enfrentamiento de segunda ronda cambió completamente la confección del equipo. El Heat no tenía en un 100% a Jimmy Butler, Kyle Lowry, PJ Tucker y Tyler Herro. Los Warriors son otro monstruo. Su movimiento de balón y pánico extremo que crea el tiro de tres de Klay Thompson, Jordan Poole y en especial el mejor tirador de todos los tiempos, Steph Curry, hará que la defensa haga ajustes continuos que no ha tenido que hacer hasta este punto. La defensa tiene que ser mutable contra los Warriors. 

Tercero: Que los hombres grandes sean amenaza. La magia de la defensa de los Warriors es la versatilidad extrema que trae Draymond Green en ese lado de la cancha. En las series contra los Mavs y Grizzlies, el dirigente Steve Kerr puso a Green en el peor jugador ofensivo y esto le permitía ayudar y recuperar a su jugador. Los Celtics necesitan que Al Horford y Robert Williams, al igual que Grant Williams del banco, sean amenaza suficiente para que Draymond no pueda ayudar a sus compañeros en ese lado de la cancha. 

¿Cómo gana Golden State?

Primero: Que Curry sea el mejor jugador de la serie. 

Segundo: Que Andrew Wiggins, quien hizo un trabajo razonable defendiendo a Luka Doncic, tenga un impacto similar en Tatum, evitando que haya que hacerle doble-team muy a menudo. 

Tercero: Que Draymond domine a los hombres grandes defensivamente.