El Heat de Miami ha adoptado la personalidad del lema que los ha caracterizado por la pasada década, el llamado Heat Culture.
Dicha cultura se basa en trabajar más duro que los equipos contrincantes, y en jugar fuerte y sin miedo. 

A pesar de haber sido eliminados en su propia cancha en el séptimo juego de las finales de Conferencia, dicha cultura se hizo sentir. El haber llegado hasta ese punto con serias lesiones de estrellas o jugadores claves, como Jimmy Butler, Kyle Lowry, PJ Tucker y Tyler Herro, entre otros, es razón para quitarse el sombrero. 

Ahora viene lo próximo. 

El Heat tiene poca o ninguna flexibilidad salarial. Entre los contratos de Butler, Bam Adebayo, Lowry, Duncan Robinson y Tucker se sobrepasan los $120 millones, lo que los deja a menos de un millón del tope salarial. A eso se le añade la extensión de contrato de novato de Herro—actual ganador del premio de Sexto Hombre del Año—, la que puede firmar este verano, y los contratos de importantes jugadores de reparto como Max Strus, Gabe Vincent y Victor Oladipo.

El Heat, que cuenta con quien es considerado el mejor dirigente en la liga actualmente, Erik Spoelstra, demostró tener el talento suficiente para competir por el campeonato si se queda con la escuadra intacta, culminando la temporada con el mejor récord en la conferencia con 53 victorias y 29 derrotas; con la quinta mejor calificación defensiva en la liga; la décima mejor ofensiva y la sexta mejor calificación neta. Ese es el resumé de un contendor. 

Sin embargo, el presidente de la franquicia, el legendario Pat Riley, siempre tiene el ojo en estrellas, y sabe que tiene uno de los mercados más apetitosos para los jugadores con el glamour y vida nocturna de South Beach. 

El Heat ya se ha mencionado como uno de los destinos favoritos de jugadores en rumores de cambio, como son los casos de Donovan Mitchell, del Jazz, Bradley Beal, de los Wizards y el agente libre de los Bulls, Zach LaVine. Aun sin tener necesariamente las fichas para conseguir jugadores de ese calibre, la franquicia siempre ha encontrado la manera en el pasado de adquirir los nombres grandes, y no extrañaría ver a uno de estos, u otra estrella, con el uniforme de Miami la próxima temporada.

El Heat tuvo unas inoportunas lesiones en el peor momento posible, pero esta escuadra tiene el ADN de un equipo que puede competir por el campeonato, con la habilidad de atraer nuevos refuerzos a la franquicia.