Estoy seguro que hasta Katie Taylor, vencedora por decisión dividida y controversial, se ha regresado a Irlanda amando a Amanda porque la boricua, todavía monarca pluma, derrochó técnica, valentía y combativa como kamikaze.

La campeona del del peso liviano, y ganadora de oro en la Olimpiada de 2012 y cinco veces en Mundiales, obtuvo el voto de dos jueces: el italiano, Guido Cavalleri, 96-93; y el estadounidense, Glenn Feldman, 97-93; mientras el canadiense Benoit Russell favoreció a la puertorriqueña, 96-94.

De hecho, tanto Cavalleri como Feldman apuntaron siete asaltos por la irlandesa, pero el primero anotó 10-8 por Amanda en el quinto al zurrarla y tenerle al borde del KO.

La noche sabatina volvió a reafirmar que el Madison Square Garden sigue como la catedral del boxeo, con cerca de 19 mil asistentes, que aplaudieron a rabiar a esta pareja colosal, que, de paso, demostró que féminas como ellas sobre el ring no tienen que envidiar a los varones.

Las mujeres, aunque parezca inverosímil, han combatido desde el siglo 18, particularmente en Inglaterra, pero fue en la década de los sesenta que los tribunales de Estados Unidos lo avalaron por entender que era discriminatorio por favorecer solamente un género.

El 15 de marzo de 1996, tócale a Christy Martin y Deirdre Gogarty, en la antesala del pleito entre Mike Tyson y Frank Bruno, elevarlo a la quinta esencia, para beneplácito de Don King Promotions y la TV.

Volviendo a Katie y Amanda, hay que puntillar que en Irlanda se le considera la mejor atleta de todos los tiempos, ya que fue buena futbolista; y la de aquí, a su vez, posee el récord de siete cetros universales, amén de que hacía una década que no perdía.

Analizando fríamente esta contienda, es menester remachar que Taylor, por mandato de su entrenador, Ronnie Anamait, apretó el acelerador en los últimos cuatros capítulos, consciente de que estaba perdiendo.

Asimismo, varios de los giros que ganó fueron por margen estrecho: Serrano, por su parte, los que dominó no tuvieron dudas.

Creo, sin cortapisas, que un empate habría sido lo más sabio, y máxime cuando las dos y sus promotores, Eddie Hearn, británico, y Jake Paul, youtuber estadounidense, fraguan un desquite, que sería en el otoño, preferiblemente en Irlanda, donde Katie solamente ha efectuado una riña, en 2017, sin descartar el Garden, donde vio acción en 2018, y también en Brooklyn, Boston y Filadelfia.

En fin, la gloria abanica a estas dos fuera de serie, y ojalá que antagonicen de nuevo, sin importar el lugar, ni la fecha: eso sí, con una bolsa mayor al millón de dólares…