Todavía tiene críticos que le acusan de escoger los rivales más débiles del mercado, sean campeones o retadores, pero él, con récord de 57-1-2 y 39 nocauts, pone oídos sordos a estos reclamos y continúa con su fiebre de trazarse retos poco comunes, y, hasta cierto punto, demasiado arriesgados.

Por ejemplo, este sábado combatirá contra el ruso Dmitry Bivol, que reina en las 175 libras de la AMB, consciente de la peligrosidad que conlleva un invicto con marca de 19-0 y 11 antes del límite, pero sus últimas cinco victorias han sido por decisión unánime.

De hecho, Dmitry, nacido en Kirghiz, que pertenecía a la Unión Soviética, de padre moldano y madre con sangre coreana, mide seis pies, por 5-8 de Canelo, y le aventaja además en alcance.

Me di a la tarea de ver unos vídeos de Bivol en YouTube, y me llamó la atención su estilo depurado, que gusta de lanzar combinaciones y sorprender con su recto de derecha, lo que obviamente practicó en el terreno amateur, con marca de 268-15 y algunos títulos continentales.

Sin embargo, tiende a bajar mucho su mano izquierda cuando se planta en el centro del ring, y es harto sabido la pegada fortísima de Canelo con la derecha, y su placer por golpear a los planos bajos con uppercuts.

Este pleito, que tendrá lugar en el MGM Grand de Las Vegas y por el sistema de pague por ver, luce bastante parejo sobre el papel, quizá con ventaja ligera para el mexicano por su experiencia, incesante ataque, protección excelente con sus guantes cerca del rostro, su aguante y su valentía: “cuando yo nací ya habían repartido el miedo”, es su frase preferida.

Entretanto, su entrenador, Eddy Reynoso, que lo tiene desde que tenía 15 años, es un gran estratega y motivador, que sobre la marcha sabe hacer ajustes, tal como hizo en su triunfo contra Sergei Kovalev, ya viejo y machacado, en la división semicompleta en 2019.

Resulta curioso que la ocasión más cerca que Canelo estuvo de caer fue ante el entonces welter José Miguel Cotto, hermano del legendario cuádruple soberano, en el segundo capítulo, el 1 de mayo de 2010, pero posteriormente fue apabullado y el referí detuvo el choque en el noveno.

Concluimos, claro, que por ser generador de emociones a Canelo hay que verlo…