Tenía un salto tan descomunal, con apenas 6-2, y plasticidad de contorsionista, que parecía poseer alas y romper siempre la ley de gravedad.

Tito Ortiz, fallecido hace unos días a los 77 años, fue de los primeros en revolucionar el baloncesto superior con su atleticismo, debutando con Bayamón, en 1965, siendo el novato más destacado de la temporada.

En ese entonces, los Vaqueros no eran un equipo poderoso, destacándose solamente Alberto Zamot, Martín Anza, Evelio Droz y él, coronándose Ponce con Red Holzman de dirigente.

Pero en 1967, el club bayamonés con Roy Rubbins y Fufi Santori, escaló la cima, doblegando a los Leones, y posteriormente en una dinastía en los setenta con la llegada de Rubén Montañez, Rubén Rodríguez, Luis Brignoni y Billy Baum, con cinco títulos corridos entre 1971 y 1975, superando en tres ocasiones a los Piratas de Quebradillas, que luego obtuvieron el campeonato en 1977, 1978, 1979, con Ray Amalbert, y Raymond Dalmau y Neftalí Rivera conformando una dupla de ensueño.

En el caso de Tito, que jugaba de escolta, pero que podía fungir de playmaker a ratos, se doblaba su valor por su tiro brincado a corta de distancia que casi era imposible de taponear.

Manuel Rivera Morales, el mejor narrador de baloncesto de todos los tiempos en Puerto Rico, gustaba de poner apodos, algo que también haría Ernesto Díaz González, y le endilgó a Tito el de ‘Gemini 4’, nave de la NASA que fue lanzada en 1965, y produjo el primer paseo espacial con Edward White, uno de sus dos astronautas.

Morales, llamado ‘Mr. Apúntenlo’, aprovechó dicho momento para apodarle así, y el niuyorrican no le hizo quedar mal, transformándose en un ídolo de toda la afición y en un mimado de los periodistas deportivos.

Tuve la suerte de verle en la cancha Pepín Cestero, otrora catedral de las canchas del Torneo Superior, y me llamó la atención su nobleza, humildad y tranquilidad.

Tenemos, pues, que Tito fue brillante en la era dorada del basket boricua, más que todo por su estilo enebeísta y su entrega total, de ahí sus ocho reinados en un mismo equipo, al igual que Rubén Rodríguez: esta cuota la tuvo además Piculín Ortiz, pero con San Germán y Santurce.