Tiene más pinta de baloncestista que de boxeador, más que todo por su estatura, rayando los 6-6.

Sin embargo, Sebastian Fundora, nacido en West Palm Beach, Florida, el 28 de diciembre de 1997, Día de los Santos Inocentes, no solo tiene récord de 19-0 y unas tablas, sino que prefiere combatir en el infight, en vez de aprovecharse de su alcance de 80 pulgadas, lo que haría la mayoría de los pugilistas con sus medidas en la división de las 154 libras.

En su última aparición, derrotó a Erickson Lubin, por KO’T en el noveno, contando con ventaja clara en las tarjetas de los tres jueces, y se ganó el derecho de retar al ganador entre Jermell Charlo y Brian Castaño, que antagonizan por la unificación del cetro súper welter por segunda ocasión.

Fundora había tumbado a Lubin, en la segunda vuelta, pero este hizo lo propio en la séptima, cuando ya tenía su rostro tumefacto y obligó a su  esquina lanzar la toalla en señal de rendición y, para colmo, una visita inmediata a un hospital de Las Vegas, por orden médica.

El ganador, apodado ‘The Towering Inferno’, igual que la película que protagonizó Paul Newman, en 1974, es de padre cubano, Freddy, y madre mejicana, a la vez que sus restantes cinco hermanos son peleadores, incluyendo a Gabriela Diana y Fabiola.

O sea, que el toma y dame lo traen en el ADN, y muchos expertos vaticinan que Sebastian será monarca universal en un futuro cercano.

Su golpe preferido es el uppercut de derecha a la zona abdominal, pero llama la atención que reciba poco castigo por mantener alta su guardia.

Asimismo, goza de gran estámina, y de acuerdo a su papá entrena duramente aunque no tenga un pleito pendiente.

Sus atributos físicos, sus habilidades técnicas, su valentía y su facilidad de palabras, le convierten en un platillo importante para la TV, y estará presente el 14 de mayo en la riña de revancha de Charlo, que había noqueado a Lubin, en el acto de apertura, y Castaño, que logró un empate el 17 de julio de 2017.