Kike Hernández y Eddie Rosario, quienes fueron el terror de los lanzadores durante las series de playoffs del 2021, caminan ahora sobre arena movediza en los inicios de la nueva temporada de Grandes Ligas.

Hernández, jardinero central de los Medias Rojas de Boston, al menos dio señales de vida este martes, disparando dos dobles en sus últimos dos turnos del juego contra los Tigres de Detroit que el equipo de Alex Cora ganó 5-3. 

Antes de eso se había ido en blanco en sus primeros 19 turnos de la campaña, y con sus dos imparables del martes subió su promedio a .095, con una carrera impulsada.

Kike acabó con los lanzadores de los Rays de Tampa Bay en la Serie Divisional del 2021, y siguió su tórrida ofensiva contra los Astros de Houston en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, pero, tal vez afectado por lo atropellado del entrenamiento primaveral a causa del cierre patronal, no ha logrado conseguir un ritmo ofensivo que se parezca ni de lejos al de finales de la pasada campaña.

Por su parte, Rosario, el jardinero de los Bravos de Atlanta cuyo extraordinario despliegue ofensivo le valió el reconocimiento como el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Dodgers de Los Angeles en el 2021, apenas ha conseguido un hit en 17 turnos en los primeros cinco juegos de los Bravos, para un promedio de .059. 

El martes no figuraba en la alineación abridora contra el zurdo Patrick Corbin, de los Nacionales de Washington.