Al contrario de la pelea de Amanda Serrano y Katie Taylor, la otra gran confrontación titular de este sábado entre los invictos bicampeones mundiales Shakur Stevenson y el mexicano Oscar Valdez, despunta como un combate de un solo lado. 

En efecto, Stevenson (17-0 y nueve nocauts), de 24 años, el medallista de plata olímpico de 2016 que estará exponiendo en un combate unificatorio su cetro junior ligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante Valdez (30-0 y 23), de 31 años, quien a su vez expondrá su cinturón superpluma del Consejo Mundial, es un amplio favorito: las distintas casas de apuestas tienen variantes en sus apreciaciones, pero lo que no varía es la superioridad que le asignan a Shakur: desde -600 a +425 (hay que pagar $6 para ganar $1 con Shakur, y $1 para ganar $4.25 con Valdez) hasta -800 a +425.

Un margen desfavorable sorprendente en contra de un peleador invicto que ha sido campeón en dos categorías diferentes.

La pelea entre Valdez y Stevenson será entre dos campeones de las 130 libras. [foto Mikey Williams/Top Rank]

Stevenson, cuyo padre natural era puertorriqueño, cree que esa proporción es adecuada. 

“Yo soy un peleador dominante”, dijo hace poco. “Estoy acostumbrado a ganar mis peleas abiertamente”. 

Y, en efecto, se piensa que su velocidad y gran boxeo —una versión moderna de Floyd Mayweather— deben resultar demasiado para Valdez, ligado al grupo de trabajo de Saúl ‘Canelo’ Alvarez, un peleador de típico bagaje mexicano: agresivo, pegador, valiente. 

Lo de valiente quedó comprobado en una de sus defensas como campeóؚn pluma de la OMB en marzo de 2018, cuando peleó buena parte del trayecto con la quijada fracturada al vencer por decisión en 12 episodios al británico Scott Quigg (entonces 34-1-2 y 25), quien, para colmo, había pesado 128 ½ libras al ser incapaz de bajar al límite de las 126. 

Y volvió a demostrarlo cuando el 20 de febrero de 2021, en el mismo MGM Grand de las Vegas donde se celebrará la pelea de este sábado en una transmisión por ESPN, con las apuestas inclinadas masivamente en su contra, empleó esta vez su mejor boxeo para darle una paliza y a la postre noquear en el décimo asalto a su compatriota Miguel Berchelt (entonces 38-1 y 34), propinándole a este su primera derrota desde 2014 y arrebatarle el cetro del CMB. 

El problema es que la superioridad boxística de Valdez sobre Berchelt puede ser parecida a la que Shakur tenga sobre él, si esta no es incluso mayor. 

Para colmo, Valdez no lució a esa altura en su primera defensa, al superar dudosamente por decisión al brasileño Robson Conceicao (entonces 16-0 y ocho) en su última pelea, y será arrastrando esa mala actuación que llegue a su combate con Shakur, también excampeón peso pluma de la OMB, quien viene de conquistar su cetro de las 130 libras con una contudente victoria en nueve asaltos el 23 de octubre en Atlanta sobre el veterano monarca Jamel Herring. 

“Las apuestas están en mi contra y todo el mundo piensa que Stevenson me va a barrer pero, al igual que con Berchelt, voy a usar eso para motivarme”, dijo Valdez en una conferencia de prensa. 

“Sé que tengo una pelea dura ante mí, pero esto no es algo nuevo para mí”, agregó. “Shakur es de los que habla mucho ante los medios, pero yo no soy así. Yo dejo que mis puños hablen por mí”. 

“Y como sé que a él no le gustan las guerras, y yo soy de los que gustan darles a los fanáticos lo que les gusta, es posible que esta sea una pelea más táctica, más técnica, y ganará quien sea más inteligente sobre el ring”. 

“Esta es una pelea que lleva tres años cocinándose”, respondió Shakur. “Todo el mundo sabe que yo quería pelear con él en 2019 cuando él abandonó el título pluma para evitar pelear conmigo”. 

“El mundo no ha visto todavía lo que Shakur Stevenson es capaz de hacer. Soy la próxima superestrella del boxeo”. 

Un posible paralelo de esta pelea sería el célebre primer encuentro de Meldrick Taylor con Julio César Chávez, un combate en el cual Taylor, el habilidoso campeón junior welter de la FIB, iba cómodamente al frente en dos de las tarjetas (107-102 y 108-101) luego de 11 episodios, pero continuó presionando el ataque por temer una decisión parcializada a favor de Chávez, quien tenía de promotor al nebuloso Don King, y quien reinaba por el CMB. Eso terminó desembocando en el milagroso derechazo que derribó al norteamericano en el último asalto y condujo a que el árbitro Richard Steele detuviera la pelea a los 2:58 minutos por entender que, aunque se había reincorporado, Taylor estaba en tal mal estado que un golpe adicional podía ser fatal.

Tal vez la mejor esperanza de Valdez sea que la pelea de este sábado siguiera un libreto parecido, pero parecería en extremo improbable: no solo porque Valdez no es Chávez, sino porque Shakur tampoco debería sentir temor de que le roben la pelea y se ponga a atacar a su rival en el último episodio. 

¿Por qué? Tanto Valdez como él están ligados a Bob Arum y la empresa Top Rank, y Arum y Top Rank saldrán ganando pase lo que pase.