Casi en el punto medio de la temporada, se puede concluir que las cuestionables inversiones de los Bulls de Chicago durante el pasado año fueron acertadas. 

Luego de siete temporadas sin pasar de la primera ronda de la postemporada, y cinco campañas al hilo sin tan siquiera participar de esta, los Bulls decidieron gastar más de $200 millones en la reconstrucción de la escuadra, inversiones justificables si el enfoque es competir por el campeonato, pero difícil de razonar para una escuadra que inició el torneo con expectativas de solo entrar a la postemporada. 

La adquisición en la pasada temporada del estelar centro Nikola Vucevic y su contrato de $100 millones por cuatro años, no rindió frutos momentáneamente por lesiones y ataques de covid que los dejó fuera de los playoffs. El centro se ha unido este año a las nuevas adquisiciones que hizo el equipo para dominar la liga.  

Hasta este punto de la temporada, los Bulls se encuentran en el tope de la Conferencia del Este con 27 victorias y 10 derrotas, por encima de los dos favoritos en las apuestas de Las Vegas a ganar el campeonato, los Nets de Brooklyn y los actuales campeones Bucks de Milwaukee. Actualmente tienen la cuarta mejor calificación ofensiva en toda la liga y la séptima mejor calificación neta. Esto señoras y señores, es el resumé de un contendor en cualquier temporada en la historia de la liga. 

Nikola Vucevic llegó al equipo en la pasada temporada y ha sido una de las figuras principales de los dominantes Bulls. [suministrada]

¿Cómo llegaron aquí? ¿Cuáles fueron esas cuestionables inversiones que están dando frutos.

Los Bulls adquirieron a DeMar DeRozan al son de tres años y $85 millones vía firma y cambio con los Spurs de San Antonio, enviando un turno de primera ronda, dos turnos de segunda ronda y los jugadores Thad Young y Al-Farouq Aminu. Una apuesta arriesgada por un jugador que venía de tres temporadas sin estar ni tan siquiera en consideración para el All-Star, promediando por tres años consecutivos menos puntos por juego que sus tres años anteriores en Toronto, y con un cuestionable estilo de juego un tanto arcaico, sin añadir un eficiente tiro de tres y jugando en la zona relativamente abandonada del baloncesto moderno, el mid range.

Sin embargo, el anotador ha revivido su carrera en Chicago, promediando 27 puntos por juego con el mejor porcentaje de efectividad en toda su carrera a sus 32 años. Su impacto ha sido tal que los fanáticos lo han reconocido, siendo el jugador de perímetro de la Conferencia del Este que más votos ha recibido para ser titular en el Juego de Estrellas, por encima de pilares del evento como James Harden, Trae Young y Kyrie Irving, entre otros. 

Sus estadísticas en el clutch —los últimos cinco minutos de un juego por cinco puntos o menos— lo colocan sexto en toda la liga detrás de nada más y nada menos que Chris Paul y Devin Booker, de los Suns; LeBron James, de los Lakers; Kevin Durant, de los Nets y Steph Curry, de los Warriors. 

En días recientes, DeRozan cumplió una hazaña nunca antes vista en la historia de la liga cuando acabó dos juegos consecutivos, en noches consecutivas, con un tiro en el segundo final para darles la victoria a sus Bulls. Ambos juegos fueron en la carretera. 

La otra inversión grande fue el robo a mano armada que le hicieron a los Pelicans de New Orleans cuando adquirieron al armador Lonzo Ball vía firma y cambio, por cuatro años y $80 millones por Tomáš Satoranský, Garrett Temple y un turno de segunda ronda. 

Ball ha mejorado lo que se le consideraba su mayor debilidad cuando entró a la liga, el tiro de tres, a tal punto que se encuentra entre los mejores 20 tiradores porcentualmente en toda la liga, lanzando ocho intentos por juego. También estadísticamente está entre los mejores 10 armadores en toda la liga en el lado defensivo, con una cualidad extra de defender varias posiciones. 

Por último, el eterno afán del equipo de Hollywood de perseguir grandes nombres, en esta ocasión Russell Westbrook, fue una bendición para los Bulls, que recibieron a Alex Caruso con los brazos abiertos luego que los Lakers complicaran sus finanzas. La inyección de energía de Caruso viniendo del banco y su intensidad defensiva han convertido el lineup de Lonzo, Caruso, LaVine, DeMar y Vucevic en el cuarto  mejor cuadro por minuto en toda la liga después de los de Utah, Phoenix y Golden State, aunque lesiones y covid no le han permitido tener una muestra más grande. 

Los Bulls han justificado sus inversiones del pasado año, y se presentan como una de las mejores opciones para aguarles la fiesta a los que se proyectan como favoritos para ganar la Conferencia.