El retraso en el comienzo de la temporada de la Liga Femenina de voleibol ya ha tenido un efecto inmediato sobre las Criollas de Caguas. 

Para empezar, ahora que la temporada comenzará en abril y no el 17 de febrero, la refuerzo que ya el equipo había contratado —Kenzie Koerber– no estará disponible. 

“Kenzie iba a jugar de febrero a mayo, que era para cuando se debía celebrar la temporada”, dijo el apoderado del equipo, Francisco ‘Furiel’ Ramos. 

“Pero me dijo que no podía venir más tarde porque se piensa casar en junio”. 

La jugadora zurda acababa de completar su exitosa carrera en la NCAA con BYU (Brigham Young University), de Utah, equipo al que ayudó a llegar a las finales del voleibol colegial de primera división, y se suponía que en Caguas pudiera desempeñarse indistintamente como esquina o como opuesto. 

Lo favorable del retraso, sin embargo, es que ahora las hexacampeonas podrán contar desde comienzos de temporada con sus dos grandes refuerzos del año pasado, la esquina Adora Anae y la central Taylor Sandbothe, Jugadora Más Valiosa de la liga boricua en  2021. 

Anae está jugando en Ucrania y Sandbothe se prepara para comenzar en febrero su segunda temporada en la Athletes Unlimited, de Estados Unidos, y ninguna posiblemente hubiese estado disponible para jugar aquí durante buena parte de la temporada. 

“Pero las dos están deseosas de regresar e iban a estar disponibles en abril”, dijo Furiel. 

De acuerdo a la decisión tomada recientemente en una votación de los apoderados, los equipos podrán contar con hasta tres refuerzos en la próxima temporada, una decisión que en buena medida se tomó debido a que, comenzando en febrero, la Liga este año no iba a contar con la gran mayoría de sus estrellas que están jugando en el exterior. 

Pero ahora la situación ha cambiado y el organismo tiene prevista para el 29 de enero una reunión donde se discutirán muchos temas importantes, como la cantidad final de equipos para el próximo torneo. 

Y entre estos parece asomar una propuesta para que se reduzcan las refuerzos —tal vez a dos, como en años anteriores— o incluso para eliminarlas este año, en vista de que van a poder participar todas las nativas.

“Yo prefiero jugar con tres, pero hay que ver qué se decide en la reunión”, dijo Furiel. 

Por otro lado, Furiel dijo que aún no se sabe dónde jugarán las Criollas sus partidos locales, al no estar disponible el coliseo Roger L. Mendoza. 

Las opciones siguen siendo el Quijote Morales de Guaynabo y el Coliseo Roberto Clemente, pero es el propio municipio de Caguas el que se espera que haga los contactos. 

“Por un lado, en Guaynabo el alcalde acaba de ser electo”, dijo Furiel, “y, por el otro, yo creo que el municipio de Caguas está concentrándose ahora en la serie final del béisbol, y que las gestiones comenzarán después de que esta termine”.