Se esperaba que el Big Papi, David Ortiz, despuntara como el principal candidato para quedar seleccionado de forma directa al Salón de la Fama del béisbol en la clase de 2022. 

Este 31 de diciembre, de paso, era la fecha límite para la votación, en la que debían participar unos 400 miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de América, cuyo resultado será anunciado el 25 de enero. 

Como siempre en los últimos años, Ryan Thibodeaux y su grupo han llevado la cuenta progresiva de las papeletas de los periodistas según las iban devolviendo y las hacían públicas, contando cada una con hasta 10 votos entre los 30 elegibles. 

Y, a la altura del 2 de enero, contabilizándose el 30.9% de los votos, o 114 de las papeletas, aunque Ortiz iba al frente con el 81.8%, sorpresivamente Barry Bonds le pisaba los talones con el 80.2% y Roger Clemens no iba muy atrás, con el 78.5. 

De mantenerse la tendencia, los tres rebasarían fácilmente el mínimo del 75% requerido para entrar al Salón de Cooperstown, donde se celebrará la ceremonia de exaltación el 24 de julio. 

Esos totales representan un gran empuje para Bonds y Clemens, ya que una semana atrás, el 26 de diciembre, con el 15.8% de votos contabilizados (59), solo Ortiz entraba con el 80.6% mientras que Bonds y Clemens estaban empatados con el 74.2%. 

Hasta el 2 de enero, solo siete de los votantes habían preferido que sus papeletas se mantuvieran en privado, aunque todos serán revelados después del 25 de enero. 

Barry Bonds pudiera entrar al recinto de los inmortales en su último año de elegibilidad. [suministrada]

Tanto Bonds como Clemens están en su décimo y último año de elegibilidad. 

Hasta ahora, a los dos, naturalmente, los periodistas no les habían perdonado su pasado vinculado al uso de drogas prohibidas para estimular su rendimiento. 

Alex Rodríguez, quien está en su primer año de elegibilidad —al cumplir cinco años de retiro— , y que también tiene un historial de uso de drogas ilegales, está empezando a pasar por ese proceso. Y el toletero que, al igual que Bonds y Clemens, de otra manera hubiese sido seguramente una selección de primer año, luce destinado a tener que esperar al menos un año más: marcha en la décima posición con el 47.9% de los votos contabilizados hasta el momento. 

Los que no resultan elegidos en sus 10 años de elegibilidad, pasan a ser considerados posteriormente por uno de los cuatro comités que evalúan, en años diferentes, a los jugadores no seleccionados por votación directa, en sus distintas categorías: Early (antes de 1950),  Golden Days (1950 a 1969), Modern (1970 a 1987) y Today’s Game (1988 hasta el presente). 

Ya para la clase de 2022 fueron seleccionados, por ejemplo, al votar el comité de Golden Days, los cubanos Oreste Miñoso y Tony Oliva, quienes jugaron en las décadas de los cincuenta a los setenta, mayormente. 

En 2019, el boricua Edgar Martínez fue elegido en su décimo y último año de elegibilidad, estimándose que en su caso se tardó tanto, a pesar de su gran bateo —.312 de por vida— porque los votantes creían que un bateador designado no debía ser considerado en el mismo nivel que un pelotero ‘completo’. 

Al igual que Martínez, David Ortiz fue predominantemente un bateador designado, conectando como designado más de 2,000 de sus 2,472 hits, y en total conectó 541 cuadrangulares con promedio de .286. 

A diferencia del boricua, sin embargo, Ortiz jugó la mayor parte de su carrera en un mercado grande en Boston y estuvo frecuentemente en la postemporada, incluyendo tres series mundiales, resultando el Jugador Más Valioso en la de 2013. 

Martínez jugó su carrera de 18 años en Seattle, un equipo de mercado pequeño que solo llegó cuatro veces a la postemporada y nunca a la Serie Mundial. 

Al contrario de Martínez, sin embargo, Ortiz tiene un pasado de uso de drogas ilegales: en 2003 dio positivo a una sustancia nunca revelada y él incluso pidió excusas a los fanáticos, aunque aseguró que no se trataba de esteroides, sino posiblemente de suplementos vitamínicos. 

Por un lado, aunque fueron casos más célebres, a Bonds ni Clemens tampoco se les detectó el uso de esteroides, en gran medida porque en su época estos no eran ilegales en el béisbol ni se hacían pruebas contra ellos, aunque sí fueron señalados en diversas ocasiones. 

Rodríguez sí fue detectado, lo confesó y cumplió un año de suspensión en 2014. 

¿Por qué ahora se espera que Ortiz llegue al Salón en su primer año de elegibilidad y los otros no? 

Un argumento a su favor es que Ortiz fue demasiado bueno por demasiado tiempo, incluso cuando estaban en vigor las pruebas, como para pensar que su éxito se debió en gran parte al uso de drogas ilegales, y que eso podría influenciar la votación de los periodistas. 

Por otro lado, también se argumenta que las nuevas generaciones de periodistas, que van remplazando a los más veteranos, ya no están tan enfocados en el uso de esteroides como lo estaban sus antecesores. 

Y quizás hay también otro factor importante: su personalidad simpática y agradable, siempre complaciente con la prensa y con la fanaticada. 

“¿Cuál es la diferencia entre Bonds y Big Papi, que Big Papi se ríe más?” preguntó un periodista en una columna reciente. 

Pueden señalarse muchas variables, pero esa —la imagen— siempre es importante.