El Colegio de Arbitros de Béisbol de Puerto Rico, la organización más grande de árbitros de béisbol, tiene previsto presentar en Caguas su próximo curso gratuito de arbitraje. 

Al igual que el anterior, que se celebró en Juncos en octubre pasado, el instructor principal lo debe ser el árbitro cagüeño de Grandes Ligas Roberto Ortiz. 

El curso se llevará a cabo del 24 de enero al 8 de febrero todos los lunes, martes y miércoles a las 7:00 p.m. en el parque de Valle Tolima. 

Los que completen el curso y se gradúen, de inmediato pasarán a la rotación de árbitros que están afiliados al Colegio, que suple árbitros a las ligas de todas las categorías, desde las pequeñas ligas hasta la Doble A y la liga invernal. 

Torres (al centro) junto con su madre Marushka Solá y el ‘Guare’ Guzmán. [suministrada]

En los cursos de Juncos, celebrados en el parque Felipe Díaz, se graduaron 33 nuevos árbitros, celebrándose la ceremonia de graduación el 29 de noviembre en uno de los salones del coliseo Rafael G. Amalbert. 

Entre los debidamente graduados se encontró el junqueño Roberto Torres, de 23 años, uno de los más destacados de todo el grupo. 

Al igual que a todos los graduados del curso, el Colegio de Arbitros, cuyo vicepresidente es el reconocido arbitro cagüeño Rafael ‘Guare’ Guzmán, Torres de inmediato empezó a trabajar como árbitro de béisbol, habiendo sido designado para trabajar en las  pequeñas ligas del área de Humacao. 

El aspecto más sobresaliente es que Roberto tiene el síndrome de Asperger, que puede considerarse un tipo de autismo. 

“Pero cuando Roberto Ortiz lo evaluó, quedó maravillado”, dijo Guare Guzmán. “Me dijo, ‘’Guare’, este muchacho no se equivoca, responde todas las preguntas perfectamente”’. 

“No sé si será como un hobby o una profesión”, dijo Roberto Torres, “pero es algo que se me hace fácil aprender”. 

“Roberto Ortiz me elogió por mi habilidad y mi talento, dentro y fuera del terreno”, agregó. 

“El tiene carro y está en el tercer año de universidad en la Atlantic University donde está estudiando artes gráficas”, dijo su madre, Marushka Solá. “Y habla francés, además de español e inglés”.

“Lo curioso es que él nunca jugó béisbol, quizá porque yo lo tenía en los boy scouts, pero cuando tenía como 14 años yo conseguí que empezara a trabajar en el campamento de los Mulos de Juncos de la Doble A”. 

“Al principio él decía que no le gustaba el béisbol, pero poco a poco fue gustándole”. 

A la larga le gustó tanto que lleva siete años como el mascota de los Valencianos en la Doble A. 

El muchacho de seis pies de estatura también tiene otros gustos y preocupaciones: “Por cuatro años, el actor Luis Oliva, en su personaje de Juan Bobo, lo usó como recurso en su programa radial ‘Gufiando con Juan Bobo’ porque Roberto era uno de sus estudiantes de arte dramático”, dijo Marushka. 

Es de esperarse que la forma en que él cante de out o safe sea también espectacularmente dramática.