Como suele decirse con gran pompa en los análisis televisados en el día de las elecciones, la tendencia es bastante clara. 

Y, de continuar la misma, este martes 25 de enero, cuando se anuncien a las 7:00 p.m. en un programa por ESPN los resultados de la votación para el Salón de la Fama del Béisbol, los nombres que se mencionarán serán los de tres superestrellas cuyas carreras en mayor o menor medida, justificada o injustificadamente, estuvieron vinculadas al uso de esteroides u otras sustancias que aumentan el rendimiento. 

De acuerdo a los números más recientes (23 de enero) aparecidos en la página que se dedica a llevar cómputos de los votos ya contabilizados —Hall of Fame Vote Tracker—, David Ortiz, Barry Bonds y Roger Clemens rebasarán el mínimo del 75% de los votos, y estarán en la ceremonia de exaltación prevista para el 24 de julio en Cooperstown. 

Luego de contabilizarse el 45.4% —o 178 votos— de los alrededor de 400 que fueron emitidos por los votantes elegibles de la Asociación de Escritores del Béisbol antes de la fecha límite del 31 de diciembre, el dominicano Ortiz marchaba al frente con el 83.7%, Bonds segundo con el 77.5% y Clemens tercero con el 76.4%. 

Ortiz aparece por primera vez en la papeleta de votación mientras que Bonds y Clemens figuran por décima vez. 

De no quedar seleccionados este año, Bonds y Clemens serían erradicados de la papeleta y su única esperanza de entrar algún día al Museo del Béisbol en Cooperstown, Nueva York, sería como visitantes o quedando algún día seleccionados por un comité de veteranos. 

Claro, el 43.9% de los votos es todavía muy poco, pero lo relevante es que los resultados mantienen y hasta aumentan la tendencia de los votos recibidos por estos tres exjugadores. 

De acuerdo con los más recientes votos divulgados, Roger Clemens está mínimamente sobre el porcentaje requerido para ser seleccionado. [suministrada]

A la altura del 26 de diciembre, por ejemplo, con el 15.8% de votos contabilizados (59), solo Ortiz entraba con el 80.6% mientras que Bonds y Clemens estaban empatados con el 74.2%.

Y, a la altura del 2 de enero, contabilizándose el 30.9% de los votos, o 114 de las papeletas, aunque Ortiz iba al frente con el 81.8%, sorpresivamente ya Barry Bonds le pisaba los talones con el 80.2% y Roger Clemens no iba muy atrás, con el 78.5.  

Bien es verdad que en los números más recientes el respaldo a Bonds y Clemens ha mermado, aunque ambos se mantienen a flote sobre el 75%, lo que puede implicar que, al sumarse todos los votos, ambos de todas maneras terminen quedándose fuera de la caja de bateo. 

Vale la pena señalar que cada votante recibe una papeleta con 30 nombres, y tiene derecho de elegir hasta 10 de ellos.

Incluso hay que decir que aunque no es una cifra significativa, hay cierta cantidad de votantes que han preferido mantener en secreto sus votos, y no se revelarán hasta el día del anuncio oficial. 

A la altura del 19 de enero, la cantidad de votos ‘secretos’ era de 10. 

Hasta ahora, a Bonds y Clemens los periodistas no les habían perdonado su pasado vinculado al uso de drogas prohibidas para estimular su rendimiento.  

Alex Rodríguez, quien está en su primer año de elegibilidad —al cumplir cinco años de retiro— , y que también tiene un historial de uso de drogas ilegales, está empezando a pasar por ese proceso. Y el toletero que, al igual que Bonds y Clemens, de otra manera hubiese sido seguramente una selección de primer año, luce destinado a tener que esperar al menos un año más: marcha en la undécima posición con el 41.3% de los votos contabilizados hasta el momento.  

Los que no resultan elegidos en sus 10 años de elegibilidad pasan a ser considerados posteriormente por uno de los cuatro comités que evalúan, en años diferentes, a los jugadores no seleccionados por votación directa, en sus distintas categorías: Early (antes de 1950), Golden Days (1950 a 1969), Modern Era (1970 a 1987) y Today’s Game (1988 hasta el presente).  

Ya para la clase de 2022 fueron seleccionados, por ejemplo, al votar el comité de Golden Days, los cubanos Oreste Miñoso y Tony Oliva, quienes jugaron en las décadas de los cincuenta a los setenta, mayormente.  

En 2019, el boricua Edgar Martínez fue elegido en su décimo y último año de elegibilidad, estimándose que en su caso se tardó tanto, a pesar de su gran bateo—.312 de por vida— porque los votantes creían que un bateador designado no debía ser considerado en el mismo nivel que un pelotero ‘completo’.  

Al igual que Martínez, David Ortiz fue predominantemente un bateador designado, conectando como designado más de 2,000 de sus 2,472 hits, y en total conectó 541 cuadrangulares con promedio de .286.  

A diferencia del boricua, sin embargo, Ortiz jugó la mayor parte de su carrera en un mercado grande en Boston y estuvo con frecuencia en la postemporada, incluyendo tres Series Mundiales, resultando el Jugador Más Valioso en la de 2013.  

Martínez jugó su carrera de 18 años en Seattle, un equipo de mercado pequeño que solo llegó cuatro veces a la postemporada y nunca a la Serie Mundial.  

Al contrario de Martínez, sin embargo, Ortiz tiene un pasado de uso de drogas ilegales: en 2003 dio positivo a una sustancia nunca revelada y él incluso pidió excusas a los fanáticos, aunque aseguró que no se trataba de esteroides, sino posiblemente de suplementos vitamínicos.  

Por un lado, aunque fueron casos más célebres, a Bonds ni Clemens tampoco se les detectó el uso de esteroides, en gran medida porque en su época estos no eran ilegales en el béisbol ni se hacían pruebas contra ellos, aunque sí fueron señalados en diversas ocasiones.  

Rodríguez sí fue detectado, lo confesó y cumplió un año de suspensión en 2014.