Muchos expertos en educación han venido pidiendo últimamente que las universidades se adapten a las necesidades de los tiempos modernos y, en vez de seguir otorgando grados a lo loco para carreras que tienen un mercado cada vez más reducido, comiencen a dirigir el obediente rebaño del estudiantado hacia carreras en las que sí podrían tener buenas oportunidades de empleo.

Así, enumeran muchas carreras de especialización técnica cuyos nombres ustedes ni yo siquiera sabríamos pronunciar, además de sugerir que tomen cursos prácticos, como el manejo de las finanzas del hogar o cómo hacer inversiones pensando en el futuro, y cosas por el estilo. 

Todo eso está muy bien. 

Puede ser, sin embargo, que haya otra alternativa académica que podrían evaluar actualmente aquellos jóvenes que acaban de graduarse de high school y que, en vez de aspirar a hacerse millonarios como raperos, traperos o influencers, todavía tienen la ilusión de encaminarse hacia una profesión cada vez más disminuida, como la del periodismo.

O incluso el periodismo deportivo. 

Uno que piensa así lo es don Ricardo ‘Fulgencio’ Echevarría, fundador de una novedosa institución educativa que, adaptándose a los tiempos en que vivimos, está especializándose precisamente en este tipo de educación alternativa. 

El Instituto está encaminado a emitir grados asociados en lo que se conoce como ‘periodismo cafre’. [suministrada]

Así, su Instituto Políglota de la Estratósfera Sideral, creado en 2019, se dirige a comenzar en enero su nuevo semestre de cursos virtuales, con un currículo encaminado a emitir grados asociados de dos años a los futuros comunicadores deportivos del país. 

Y entre sus cursos ya tradicionales, como Vagancia 101 —que enseña a los estudiantes a no prepararse en lo más mínimo cuando van a hacer una entrevista—, y Rumoreo 1 y 2, donde les ofrece herramientas a los alumnos para producir excelente artículos informativos sin confirmar absolutamente nada de lo que se escriba, ahora el Instituto innovará con su primer curso de Cafrería Deportiva. 

“Al igual que ocurre en muchas otras áreas, como la música y las artes en general”, explicó en una entrevista reciente el profesor Fulgencio Echevarría, quien goza de una vasta preparación en Ingeniería Vacuna con un grado asociado Summa Cum Laude otorgado por la Universidad Agrícola Ab Honores de Tegucigalpa, “cada vez resulta más obvio que para tener éxito no hace falta contar con un trasfondo educativo muy amplio”. 

“Es decir”, agregó, “para ser un buen ‘trapero’ no es imprescindible haber estudiado solfeo, o ni siquiera saber distinguir entre una rima asonante y una consonante. Y para triunfar como influencer, y tratar de ‘influenciar’ la vida de la gente, no hace falta haber estudiado nada. Ni saber nada de nada. Excepto hablar”. 

Apoyándose sesudamente en este convencimiento tan profundo, el profesor llegó a la conclusión de que en nuestros tiempos, para tener éxito como periodista deportivo, o por lo menos tener su propio podcast y poder emitir opiniones a marronazo puro sobre el tema del día, ni siquiera va a ser necesario saber mucho de deportes. 

“Aunque sí es recomendable”, afirmó el ilustre educador, “que si usted es una mujer atractiva, o medianamente atractiva, siempre se presente con un escote bastante pronunciado”. 

De cualquier manera, no deja de ser necesario, sin embargo, dominar algunas técnicas alternas, y para eso existiría el curso de Cafrería Deportiva. 

He aquí algunos de los temas que se estudiarán exhaustivamente en ese curso, con tal de preparar a los futuros periodistas deportivos para las nuevas realidades de su profesión, al menos en Puerto Rico. 

1- No perder nunca la oportunidad de referirse como ‘nuestro’ o ‘nuestra’ a las figuras deportivas que se están reseñando. Es decir, no decir nunca Carlos Correa ni Mónica Puig, sino “nuestro” Carlos Correa y “nuestra” Mónica Puig. El peligro es saber cuándo no es conveniente usar ese apelativo. Por ejemplo: “nuestro” Félix Verdejo, aunque sí haya sido “nuestro” en otros tiempos. 

2- Utilice en todo lo que sea posible un lenguaje pueblerino, o ‘de calle’. Es algo esencial para que lo entienda  lo que parece ser el público ideal al que debe dirigirse la información deportiva. Así, diga ‘sendo batazo’ en vez de ‘tremendo batazo’, como si fueran sinónimos; “hace tres años atrás” en vez de “hace tres años” o “tres años atrás”; ‘están empates” en vez de ‘están empatados’ y, en vez de ‘ascendencia boricua’, diga ‘de descendencia boricua’, como si usted fuera capaz de adivinar dónde nacerán los hijos, nietos y bisnietos del atleta aludido. 

3- No use nunca palabras de tres sílabas o más, que puedan dar la impresión de que usted por lo menos llegó hasta cuarto grado en la escuela superior y por consiguiente se cree de una mentalidad superior. 

4- Aunque esté de luto, cultive siempre una personalidad alegre, chispeante y hasta medio tonta al emitir sus informaciones o comentarios deportivos. Esto lo saben hasta los locutores de ESPN: mientras que todavía a los periodistas que tratan temas políticos, económicos o policiacos en la televisión no se les exige que lo hagan riéndose como si estuvieran en un stand up, con los de deportes siempre es recomendable que actúen como si estuvieran dándose palos en una barra. 

5- No pierda nunca la oportunidad ni sienta vergüenza de autopromocionarse en Facebook: tómese constantemente selfies con estrellas y otras figuras importantes y descríbalas como “mi gran amigo” o “mi gran amiga” aunque las esté conociendo por primera vez. 

6- Use las palabritas de moda. Hace unos años la gente decía mucho ‘la problemática’ o ‘proactivo’ y nadie pedía nada, sino que ‘exhortaba’, pero hoy en día la pestilencia verbal incluye palabritas como ‘resiliencia’ o ‘empoderamiento’, aunque nadie sepa qué significan. O precisamente por esa razón, para dar la impresión de saber algo. 

7- Nunca desperdicie la oportunidad de recurrir a la falsa modestia al mencionar algún reconocimiento que le hayan hecho hace poco —es decir, en los pasados 10 años—, valiéndose siempre del formato “Sumamente emocionado y honrado por haber sido seleccionado como el Periodista del Año de la Asociación de Freidores de Espárragos de Aguas Buenas”. Del mismo modo, cuando logre una noticia exclusiva, no deje de comentar cosas como “¡qué grande soy! ¡dándole palos a la competencia!” y así por el estilo. Se recomienda un mutis absoluto y sepulcral cuando el palo se lo den a uno, sin embargo. 

8- En los días en que no haya noticias, requetemenée el asunto diciendo cosas como “¡por ahí viene una bomba! ¡Tenemos la exclusiva que va a estremecer el mundo!” Y déjelo todo en remojo hasta que se le ocurra cuál pueda ser la noticia-bomba, tal como nos ha enseñado la famosa, gloriosa e inspiradora frase de ‘supuesta y alegadamente’. 

9- No se deje llevar por las teorías anticuadas acerca de la ética periodística. Aunque todavía sigue viéndose de mal gusto pedirle al entrevistado que le dé un dinerito por sus servicios, no tiene nada de malo el aceptar un pago razonable, comúnmente llamado ‘payola’, para poder costear los gastos de la entrevista. 

“Hablemos a calzón quitao o, en el caso de las mujeres, a panty bajao”, dice el ilustre profesor. “¿Qué usted prefiere, irse a beber de gratis una vez al año en la fiesta de algún gremio periodístico y salir de allí medio ebrio y cargando con una plaquita, o meterse regularmente un cheque de $100 en el bolsillo?”. Huelga la respuesta. 

10- Tampoco se sienta obligado a darle crédito al artículo original cuando usted lo plagie -o ‘fusile- para reescribirlo por su cuenta. A lo más, limítese a decir ‘según fuentes’ o, “según una página cibernética especializada en deportes”. Después de todo, ¿quién le garantiza a usted que esa página no plagió a su vez a una página anterior? 

11- Ignore a los aguafiestas que dicen que un periodista, o un seudoperiodista, no debe dejarse arrastrar por los rumores, y que los rumores solo deben ser confirmados, o rechazados, pero nunca repetidos a quemarropa, porque ya eso deja de ser una información noticiosa para convertirse en un chisme. Después de todo, ¿a quién no le gustan los chismes, aunque sean falsos? Si eso nunca le ha quitado el sueño a La Comay, que es un personaje ficticio, ¿por qué se lo va a quitar a usted, que tiene que pagar sus cuentas en la vida real? 

12- Echele bendiciones a todo el mundo, a diestra y siniestra, como si usted fuera el papa paseándose de gira en su papamóvil, operando bajo el supuesto de que nadie se va a irritar demasiado porque le digan ‘que Dios te bendiga’, aunque quien se lo diga se dedique a hacer diabólicas ceremonias de vudú todas las noches en la privacidad de la sala de su casa mientras escucha canciones de Bad Bunny. 

13- Por encima de todo: practique y practique, hasta alcanzar la perfección. Recuerde, hay algunos que tienen (o tenemos) la dicha de ser cafres por naturaleza, o de vocación. Los demás, sin embargo, tienen que hacer un esfuerzo especial por lograr ese sublime nivel de nuevo periodismo conocido como la cafrería periodística. 

Y no hay mejor momento para empezar a hacerlo, según explicó el profesor Echevarría, que hoy, 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes.