A pesar de tener más de un 90% de su matrícula vacunada, incluyendo jugadores y cuerpo técnico, la NBA está pasando por uno de sus peores momentos en relación a la batalla contra el covid-19.

Múltiples equipos han perdido más de cinco jugadores de su rotación, culminando con la suspensión de dos partidos de los Bulls de Chicago, quienes han sido azotados por un brote dentro de la escuadra que les ha dejado fuera a 10 jugadores por los protocolos de salud y seguridad, incluyendo a uno que habían firmado como suplente en días recientes.

La NBA decidió posponer los encuentros de los Bulls contra los Pistons de Detroit el martes y los Raptors de Toronto el próximo jueves. 

Estas son las primeras suspensiones de partidos esta temporada, luego de posponer un puñado de juegos la pasada temporada, y detener por completo la temporada 2019-2020 antes de culminarla varios meses después en la famosa burbuja de Orlando. 

Según el periodista Adrian Wojnarowski los Bulls estaban ansiosos por que la liga les otorgara un alivio con los aplazamientos. La franquicia recibió un apoyo por parte del Departamento de Salud de Chicago, que se comunicó directamente con la liga. 

Tras un positivo del canastero Alize Johnson, los Bulls contaban con solo ocho jugadores, muchos de estos que no forman parte de la rotación. 

Johnson se une a una larga lista en Chicago en los protocolos de salud y seguridad que incluye a los estelares Zach LaVine y DeMar DeRozan, adicional a Troy Brown Jr., Coby White, Javonte Green, Matt Thomas, Derrick Jones Jr., Ayo Dosunmu y Stanley Johnson.

Una vez que los jugadores ingresan a los protocolos de salud y seguridad de la liga deben permanecer en cuarentena durante al menos 10 días o hasta que devuelvan dos pruebas de PCR negativas dentro de un período de 24 horas.

El equipo decidió eliminar los entrenamientos con los jugadores saludables ante la determinación de la liga de posponer los partidos.