Amparados en su bateo de largo metraje y los lanzamientos del zurdo Max Fried y dos relevistas, los Bravos de Atlanta derrotaron 7-0 el martes a los Astros de Houston en el sexto partido para capturar su primer título de Serie Mundial en 26 años. Un enorme  cuadrangular de tres carreras del cubano Jorge Soler en la tercera entrada contra el abridor venezolano Luis García hubiese resultado más que suficiente, pero los nuevos campeones agregaron tres en la quinta entrada—cuando intervino un bambinazo de dos carreras de Dansby Swanson—para colocar el partido fuera del alcance de los Astros. Fried lanzó las primeras seis entradas, concediendo cuatro hits y abanicando a seis, dando paso a los zurdos Tyler Matzek y Will Smith. Los Astros conectaron solamente seis hits, incluyendo uno de Martín Maldonado (.235) en dos  turnos y otro de Carlos Correa (.261) en cuatro viajes. Por los Bravos, Eddie Rosario falló en cuatro oportunidades, con un boleto gratis, y promedió .227 en la serie. El del martes es el segundo campeonato en la historia de los Bravos desde que se mudaron a Atlanta en el 1966. El anterior había sido en el 1995. Para lograr el cetro, los Bravos ganaron 23 de sus últimos 30 partidos de la temporada, incluyendo los playoffs, y al conseguirlo, dejaron en el olvido una seguidilla de 16 participaciones consecutivas en la postemporada sin alcanzar el campeonato de la Serie Mundial. Soler, quien pegó tres cuadrangulares y remolcó seis carreras en la serie mientras promediaba justamente .300, fue seleccionado el Jugador Más Valioso, el segundo cubano que consigue el galardón luego del lanzador Liván Hernández.