Fue una figura importante con las Capitalinas de San Juan cuando estas quedaron subcampeonas en 2017 y con las campeonas Criollas de Caguas en 2019, donde volvió a desempeñar su posición original como esquina. Pero, luego de jugar con las Llaneras de Toa Baja en la abortada temporada del 2020, la bayamonesa Pamela Cartagena vio cómo ningún equipo reclutó sus servicios en la temporada de voleibol superior de este año. 

“Nadie me llamó”, dijo la atleta que debutó con las Pinkin de Corozal a principios de la década pasada y durante los primeros años de su carrera se desempeñó como libero y especialista en defensa. 

“Y yo tampoco me puse a llamar a nadie, porque entendía que con mi experiencia ya la gente debía saber quién yo era”. 

“Solo me llamaron de Humacao como a mediados de temporada y fui a un par de prácticas, pero al final equipo decidió quedarse con las jugadoras que ya tenía”. 

Pamela piensa que, aunque por su versatilidad y experiencia aún es capaz de ayudar a cualquier equipo, tal vez, debido a que fue una de las jugadoras a las que la gerencia de las desaparecidas Capitalinas quedó debiendo dinero, los equipos piensan que tal vez tendrían que responder por esa deuda si deciden firmarla. 

“Pero ya yo he jugado después con Caguas y Toa Baja y no ha sido así, porque me firmaron como agente libre”, comentó. 

Como sea, Pamela, quien trabaja en la industria del mercadeo de temas de salud y bienestar, aparte de tener el hobby de difundir vídeos de ejercicios y preparación física, decidió volver a jugar este año en la Confederación Puertorriqueña de Voleibol (Copuvo). Y otra vez como esquina, ha sido una figura importante con unas Lancheras de Cataño que con marca de 3-1 disputan el primer lugar de la sección 2 de la División A. 

Aunque el sistema estadístico de Copuvo es un poco errático, Pamela ha figurado entre las líderes en puntos anotados de su equipo cuando sí se han divulgado las estadísticas de los juegos. 

“Volví a jugar porque quería volver a caer en tiempo después de estar año y medio sin tocar bola”, dijo la jugadora de 34 años de edad, “y para dejar saber que estoy disponible para volver a jugar Superior”. 

Pero está consciente de que todavía reina mucha incertidumbre en torno al próximo torneo de la liga femenina, y que en el 2022 puede haber incluso menos oportunidades para muchas jugadoras. 

“Este año muchos equipos se fueron con jugadoras jóvenes”, dijo, “y si el año que viene se juega con solo seis equipos, van a haber muchas jugadoras que se van a quedar fuera”. 

La suspensión de las Sanjuaneras de la Capital por un año redujo de siete a seis el total de equipos de la Liga Femenina, algo que no va a cambiar a menos que se añada un equipo de expansión. 

Pero, por el momento, Pamela está de celebración: la jugadora que militó en el voleibol colegial de Estados Unidos con la universidad de Pittsburg State, de Kansas, recientemente fue exaltada al Salón de la Fama de esa institución. 

“Yo jugué allí hasta 2009, así que han pasado 10 años”, dijo, “pero recuerdo que cuando terminé de jugar el dirigente me dijo que por lo regular pasaban muchos años antes de que lo escogieran a uno al Salón”. 

“Y, de hecho, este año yo fui la más joven de las que escogieron”.