Terence Crawford consiguió la que posiblemente sea la victoria más impactante de su carrera cuando retuvo su cetro welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) este sábado al noquear en el décimo asalto al excampeón mundial Shawn Porter en el Mandalay Bay de Las Vegas. 

Ante un lleno a capacidad de 11,568  espectadores, Crawford (38-0 y 29 nocauts) logró la quinta defensa del título que ganó en junio del 2018, ante la prueba más dura de su ilustre carrera. Sin embargo, Porter (31-4-1, 17 nocauts), quien ha peleado contra todos los pesos welter élite de esta época, hizo las cosas incómodas en combate cuerpo a cuerpo  y lideraba por un solo punto en las tarjetas de los tres jueces después de cinco asaltos.

“Lo descifré en el primer round”, dijo Crawford. “Pensé que yo tenía el alcance y que él tendría que arriesgarse para conectarme. El hizo lo que normalmente hace. Trató de golpearme y empujarme hacia atrás, pero usé mis ángulos y lo empujé hacia atrás a veces también. Shawn Porter es un peleador hábil, estaba haciendo algunas cosas bien y me hizo pensar”.

“Lo amo. Shawn Porter es un buen amigo mío. Realmente no quería pelear con él. Siempre dijimos que pelearíamos entre nosotros cuando fuera el momento adecuado y creo que era el momento adecuado para que esta pelea sucediera. Traté de pelear contra los otros campeones de la división y eso no sucedió, así que fui a la siguiente mejor opción”.

Porter lideraba 48-47 en las tres tarjetas de puntuación después de cinco asaltos, pero Crawford tomó el control en la segunda mitad de la pelea. Después de un noveno asalto dominante, Crawford consiguió un par de caídas, y el entrenador y padre de Porter, Kenny Porter, detuvo la pelea.

“No me permitió seguir mi ritmo”, dijo Porter. “El es el mejor de todos con los que he estado en el ring”.

En la conferencia de prensa posterior a la pelea, Porter anunció su retiro. El futuro de Crawford, mientras tanto, está por verse.