TOKIO — Jasmine Camacho-Quinn completó una jornada histórica en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 al ganar para Puerto Rico la medalla de oro en la final de los 100 metros con vallas este domingo (lunes en Japón).

La corredora que cumplirá 25 años este mes cronometró 12.37 segundos, derrotando a la norteamericana Kendra Harrison, quien ganó la plata con 12.52, y la jamaiquina Megan Tapper, quien se quedó con la presea de bronce con crono de 12.55.

El tiempo de la prueba fue inferior al de la ronda semifinal, probablemente por el hecho de que Camacho-Quinn tropezó levemente con la penúltima valla, perdiendo un poco el ritmo violento de carrera que mantenía.

La velocista había adelantado a la final con un nuevo récord olímpico casi 16 horas antes al marcar 12.26 en una de las series semifinales, quedándose a seis centésimas del récord mundial que todavía posee Harrison (12.20), establecido en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

La corredora de madre boricua que se eliminó en los Juegos de Río 2016 al tumbar una valla en una de las series semifinales cuando luchaba la delantera en la parte final de la prueba, ya tenía la mejor marca de la temporada del 2021 con 12.32, lo que era también la marca nacional. 

Con su actuación de la semifinal se convirtió en el primer atleta puertorriqueño de cualquier deporte y/o género con un récord olímpico.

Antes del domingo, el récord olímpico del evento era de 12.35 y correspondía a la australiana Sally Peterson, quien lo estableció en los Juegos de Londres 2012.

Camacho-Quinn logra para Puerto Rico la segunda medalla de oro en una Olimpiada, luego de la victoria en el tenis de Mónica Puig en los Juegos de Río 2016, 

Se trata, igualmente, de la segunda medalla que logra el atletismo boricua en unos Juegos, luego del bronce del vallista Javier Culson en Londres 2012, y la décima en general que acumula Puerto Rico en toda su historia olímpica.

Por tercera Olimpiada consecutiva, Puerto Rico consigue al menos una medalla, con Culson y Jaime Espinal en el 2012, Puig en el 2016 y ahora con Camacho-Quinn.

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