Luego de más de un año de esfuerzos y de frustraciones, la Federación Puertorriqueña de Boxeo se apresta a comenzar ya el proceso de otro ciclo olímpico, destinado a culminar con las olimpiadas de 2024.

Antes de eso, sin embargo, Puerto Rico tiene el objetivo de participar en octubre en la Copa Mundial, que será en Serbia, y, naturalmente, en los Juegos Centroamericanos de 2022, entre otros torneos.

“El 31 de agosto vamos a tener nuestra primera cartelera evaluativa”, dijo el presidente federativo, José ‘Chiqui’ Laureano.

“Es un sistema nuevo que vamos a tener, para empezar a evaluar a los muchachos”.

En esa cartelera, que aún no tiene sede, participarán en nueve divisiones, tanto en varones como en féminas, peleadores elite (19 años y más).

Aunque la Federación Internacional anunció recientemente que a partir de agosto se aumentaría la cantidad de categorías, incrementándose de 10 a 13 las masculinas y de 10 a 12 las femeninas, “nos decidimos por nueve porque hubo pesos en los que no se inscribieron peleadores, o solo uno”, explicó Laureano.

Christina Cruz inició recientemente su carrera profesional en Nueva York. [foto JP Yim]

Quedarán eximidos de participar en el primer cartel evaluativo todos los miembros de la Selección Nacional que esperaron hasta el último momento para participar en el clasificatorio olímpico que nunca se celebró, con el resultado de que Yankiel Rivera fue el único que estuvo en las Olimpiadas de Tokio, eliminándose en la primera ronda.

“Con la excepción de Yankiel, que todavía no se ha decidido, todos los demás tienen la intención de seguir con nosotros”, dijo Laureano. “No hay problema con que se hagan profesionales, ya que ahora se permite que los profesionales también peleen en el aficionismo”.

Christina Cruz (112 libras) se convirtió en la más reciente integrante del equipo que debuta como profesional, pero ya lo habían hecho el junior mediano Brian Polaco, Armani Alméstica (138), y Stephanie Piñeiro (152 en aficionado).

“Los tuvimos mucho tiempo entrenando, así que decidimos dejarlos en libertad por un tiempo”, dijo. “Pero luego vamos a hacer un segundo programa evaluativo, que será también para adultos, y campamentos de entrenamiento y para eso sí tendrán que venir”, agregó Laureano, quien explicó que hay planes de que se integre al cuerpo técnico de la selección, el otrora presidente y ahora vicepresidente del organismo, José Luis Vellón, junto a Carlos ‘Cholito’ Espada y Joe Santiago.

De paso, ante la información de que la nueva Comisión de Boxeo de Puerto Rico está preocupada por la creciente presencia de peleadores profesionales en el aficionismo, expresada por su director ejecutivo, Gerardo Mora, Laureano dijo que “nosotros estamos en comunicación y tenemos muy buena relación con la Comisión”.

“Pero nuestra posición es que esta no es una política de nosotros, sino tomada a nivel mundial”, agregó. “Para nosotros todos los profesionales son bienvenidos, no importa si tienen una pelea o son campeones mundiales”.

Al expresar su preocupación, Mora expuso el punto de que el aumento de profesionales podría afectar el desarrollo de los peleadores aficionados, al minar uno de los estímulos que tendrían para seguir sus carreras en vista de que al final su paso a la Selección podría estar bloqueado por un profesional.

Y, segundo, que un peleador aficionado, joven e inexperto, podría sufrir daños al enfrentarse a un curtido peleador profesional.

Laureano, sin embargo, dijo que, en primer lugar, aunque se trata de una medida que se implantó hace más de cuatro años, en realidad no se ha dado una invasión de peleadores profesionales en el aficionismo.

“Incluso los excampeones o más veteranos que han peleado, a nivel mundial, han perdido”, dijo. “Es que son dos boxeos muy distintos”.

“Y en nuestro caso, los que tenemos son peleadores que tienen pocas peleas como profesional”.

Por último, Laureano recordó que ya habían y siguen habiendo grandes distancias en experiencia en el propio aficionismo, cuando peleadores con más de 400 peleas y dos olimpiadas en las costillas —como fue el caso de Lomachenko y sigue siendo el caso con muchos peleadores cubanos, por ejemplo— podían enfrentarse en algún torneo a jovencitos de 18 años y pocas peleas.