Las camas de los dormitorios para los atletas en la Villa Olímpica en Tokio fueron construidas a prueba de sexo; es decir, si hay mucha rebambaramba, se rompen.

Las mismas fueron encargadas a la compañía local Airweave, que las construyó en cartón, según un reportaje publicado este lunes por el diario The New York Post.

Al parecer son pequeñitas y frágiles, y algunos gimnastas y boxeadores de categorías livianas no deberían tener problemas en compartirlas, pero dos luchadores enamorados deberían pensarlo dos veces. Menos mal que el sumo no es un deporte olímpico.

La idea, en medio de la pandemia del coronavirus que sigue latente en Japón y que ya ha identificado casos positivos en la misma Villa Olímpica, es desincentivar que los atletas tengan relaciones sexuales que propaguen el virus.

Los dormitorios de los Juegos Olímpicos y otras justas regionales, como Centroamericanos y Panamericanos, típicamente son lugares y experiencias idóneas para que jóvenes atletas—y otros no tan jóvenes—puedan descargar el estrés de la jornada a través del sexo, y es por eso que los organizadores distribuyen condones en las villas. 

En las Olimpiadas de Rio, por ejemplo, se distribuyeron 450,000 entre los atletas, pero en Tokio la cantidad fue reducida a solo 160,000.

No para que los usaran, sino para que se llevaran a sus casas el mensaje del sexo seguro, según indicaron miembros del Comité Organizador al diario Japan Today.

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