La fusión con las Valencianas de Juncos anunciada este martes conlleva, naturalmente, la desaparición de la franquicia de las Amazonas de Trujillo Alto en el voleibol femenino, pero también el fin de la permanencia de William López como el apoderado más veterano de la liga. 

“Fueron 17 años”, dijo. “Empecé como apoderado de Moca, franquicia que después pasó a Isabela, Aguadilla, San Sebastián y Cataño hasta que la vendí y es la franquicia que se convirtió en Aibonito”, dijo. “Luego adquirí la de Carolina, que es la que pasó a Trujillo Alto hace dos años”. 

“Pero me voy feliz: completé todo el ciclo”, agregó. “Tuve equipos que llegaron últimos, pero también gané un campeonato con Cataño en 2012, fui Apoderado del Año y fui gerente general y delegado de la Selección Nacional que fue a las Olimpiadas de 2016”. 

“Y me voy muy satisfecho de haber conocido a toda esa gente que ama el voleibol, desde jugadoras hasta el cuerpo técnico”. 

“Pero ahora es el momento de darle paso a la gente más joven, que pueda venir con nuevas ideas”, prosiguió. 

Willie, sin embargo, no se va del todo: como parte del acuerdo de fusión con Juncos, él permanece ahora como coapoderado, “y seguiré aportando en una nueva posición”. 

Al pagar por la franquicia de Trujillo Alto, el apoderado Samuel Concepción obtuvo el derecho sobre las siete jugadoras reservadas por las Amazonas: Aury Cruz, Vanessa Vélez, Alejandra Argüello, Wilmarie Rivera, Alba Hernández, Adriana Viñas y Aida Bauzá.  

Juncos había reservado a Paulina Prieto, Génesis Viera, Karelys Otero, Nydiaris Burgos, Joselin Kuilan, Ivonessa García y Keila Rodríguez.  

Así que ahora, en teoría, debe hacer una nueva selección de siete reservas, dejando libres a las demás para que entren al pote para el sorteo del 24 de abril. 

Trujillo Alto, en efecto, era una de las potencias de la liga y también contaba con Xiomara Molero, la Dirigente del Año de la última temporada completa (2019). 

Pero López cree que no tuvo otra alternativa, después de que el municipio de Trujillo Alto no pudiera ofrecerle una ayuda económica aceptable, y no tuvieran éxito sus intentos de mudar la franquicia a otros municipios, incluyéndose —como se había dicho— Toa Baja. 

Toa Baja parecía ser el sitio idóneo, de hecho, al acabar de perder, por mudanza a San Juan, a las Llaneras, aparte de que la franquicia de Trujillo Alto había sido la original de Toa Baja, ganando campeonatos en 1999 y 2009, contando en su filas aún con la estelar Aury Cruz, parte de ese último elenco campeonil. 

“Pero la realidad es que del municipio de Toa Baja nunca tuve una comunicación oficial”, dijo López, “solo a través de intermediarios”. 

“Trujillo Alto al final se comprometió a darme los $50,000 que debió darme el año pasado, pero también diciendo que solo podía darme otros $50,000 por la temporada de este año, pero yo les dije que con eso no podía correrse una franquicia”. 

Así, solo quedaba la alternativa de pedir una dispensa o de aceptar una oferta de fusión, “que fue la única puerta que se abrió”. 

“Y yo quería que por lo menos algunas jugadoras jugaran”.

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