¿Qué es un campeón ‘interino’ en el boxeo? ¿Es verdaderamente un campeón mundial? 

La respuesta es sencilla: en los años noventa, cuando se inició esta modalidad, en modo alguno se considera campeón mundial a un campeón ‘interino’. En la actualidad, posiblemente sí, pero con la aclaración de que incluso existen demasiados campeonatos mundiales: supercampeones, campeones regulares, campeones Diamante y Plata, campeones ‘en receso’ e incluso lo que el CMB llamó campeones ‘Franquicia’, adjudicándoselo primero a Vasyl Lomachenko y luego a Canelo Alvarez. 

Y eso sin hablar de los incontables cetros ‘regionales’: Latino, Fecarbox, NABO, Continental de las Américas, NABA, Pluscuamperfecto… 

A modo de ejemplo, actualmente se reconocen siete campeonatos mundiales del peso pesado: la AMB tiene a Anthony Joshua como supercampeón, Trevor Bryan como campeón ‘regular’ y Mahmoud Charr como ‘campeón en receso’. 

El CMB reconoce a Tyson Fury como campeón y a Alexander Povetkin como campeón interino. 

Y ya ni es necesario que un campeón esté fuera de circulación para que se produzca otro interino: la OMB, por ejemplo, ordenó que Joe Joyce y Oleksandr Usyk disputen el cetro interino del peso pesado en gran medida para permitir que el campeón en propiedad, Joshua, pueda unificar con Tyson Fury sin exponerse a ser despojado de su corona de la OMB por no defenderla obligatoriamente ante Usyk, como le correspondía. 

El Consejo Mundial de Boxeo actualmente reconoce a Alexander Povetkin como su campeón interino del peso completo. [suministrada]

Y la AMB en particular se caracteriza en parte por mantener a sus interinos defendiendo sus coronas al mismo tiempo que sus campeones en propiedad. 

El CMB, de paso, ahora tiene campeones interinos en cuatro categorías, incluyendo, en última instancia, al boricua McWilliams Arroyo, quien el sábado noqueó en el quinto asalto al mexicano Abraham ‘Choko’ Rodríguez para ganar ese cetro en las 112 libras, un día después de que el campeón en propiedad, el mexicano Julio César Martínez, informara que no podía pelear debido a una lesión de la mano derecha. 

Los otros ‘interinos’ del CMB, además de Povetkin y Arroyo, son Ryan García en el peso ligero (Devon Haney campeón en propiedad) y el filipino Reymart Gaballo en el peso gallo, donde el campeón en propiedad lo es el francés Nordine Oubaali. 

Aunque ahora es un poco diferente, antes para ordenar una pelea por un cetro interino la razón primordial debía ser siempre la misma: el campeón en propiedad, por lesión o enfermedad, no está disponible para pelear, pero, en vez de quitarle el título automáticamente el organismo le da un plazo para reponerse y autoriza una pelea por un campeonato interino. 

El campeón interino se convierte entonces en el retador obligatorio del campeón en propiedad cuando este vuelve a estar disponible, y, de ganarle, se convierte en campeón en propiedad. 

También existe la posibilidad, claro, de ser ascendido a campeón en propiedad si el monarca incapacitado para pelear necesita más tiempo para reponerse, o incluso abandona el título para subir de peso o, en los casos más extremos, retirarse. 

Un caso típico fue el ocurrido cuando, luego de varios cambios de última hora, Manny Rodríguez y el filipino Gaballo terminaron disputando el cetro gallo interino del CMB cuando tanto el campeón Oubaali como su retador oficial, Nonito Donaire, dieron positivo al covid-19 días antes de enfrentarse por el cetro en propiedad el 19 de diciembre en el Mohegan Sun de Uncasville, Connecticut. 

Manny Rodríguez y Reymart Gaballo volverán a enfrentarse en disputa del cetro gallo interino del CMB. [suministrada]

Por suerte, tanto Rodríguez como Gaballo estaban clasificados mundialmente y tenían importantes compromisos en la misma cartelera, por lo que no hubo muchas dificultades para que pudieran enfrentarse con poco aviso. 

Gaballo obtuvo una victoria controvertida y ahora parece encaminarse a una revancha obligatoria con Rodríguez por el mismo cetro interino, cuando lo que hubiese correspondido, en circunstancias normales, era que ahora retara a Oubaali. 

Pero la situación no fue tan sencilla en el caso de McWilliams, cuya pelea con Martínez iba a ser la semiestelar de la cartelera en el Hard Rock Stadium de Miami estelarizada por la defensa de Canelo Alvarez ante el turco Avni Yildirim, en lo que muchos consideraban la reyerta más atractiva del programa. 

Con tal de que el boricua no volviera a quedarse sin pelear después de un largo entrenamiento —algo que ya le había pasado antes cuando Martínez enfermó un mes antes de su pelea titular del 15 de agosto en Tulsa–, y dando por sentado que sería prácticamente imposible conseguirle un rival adecuado para organizar una pelea por el título interino, tal vez lo más lógico era que le consiguieran una rápida pelea a 10 asaltos. 

Pero aunque se supone que en todo caso consiga la oportunidad por un título vacante sea el mejor clasificado disponible, evidentemente la prisa con la que se trabajó condujo a que se aprobara como rival a Rodríguez, a quien el CMB tenía clasificado decimoquinto en las 105 libras, dos divisiones más abajo. 

Así, el organismo que por lo regular, por la seguridad de los peleadores, exige pre-pesajes un mes y una semana antes de las peleas para por lo menos confirmar que están bajando de peso metódicamente, esta vez, por razones obvias, tuvo que ignorar todo ese proceso para aprobar como rival titular al peleador de 21 años venido de un peso inferior y con marca de 26-2 y 13, incluyendo una derrota por nocaut en dos asaltos ante Tito Acosta al disputar el cetro de las 108 libras en 2018. 

Su manejador, Eric Ibarra, admitió que “no iba en las mejores condiciones físicas por la premura del aviso y apenas empezaba campamento: tenía solo una semana de sparring. Pero es difícil rechazar una oportunidad titular y tomó el riesgo”. 

“No hay nadie a quien culpar, sabíamos que era una tarea muy complicada porque de no sacar el resultado en los primeros rounds el fondo físico no alcanzaría”. 

“Estuvimos muy pendientes de su respuesta en el ring y vimos innecesario más castigo”, agregó. “En ese momento ya no tenía aire para ir a buscar el resultado”. 

Y finalizó: “Todo el reconocimiento a McWilliams Arroyo, él es todo un profesional y no es su culpa de esta situación”. 

No, la culpa es este afán desesperado de crear títulos al por mayor, en baratillo, como si la mayoría de la gente verdaderamente los tuviera en cuenta.

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