Los apoderados de la Liga Femenina de Voleibol Superior tendrán el sábado 13 de marzo una reunión donde se buscará establecer cuán adelantados están sus trámites para jugar en la temporada cuyo inicio se ha pautado tentativamente para el 27 de mayo. 

“En esa reunión tocaremos base con los equipos y también nos ofreceremos a ayudarles en todo lo que podamos”, dijo el presidente de la Liga, Lcdo. José ‘Picky’ Servera. 

“Para esa fecha ya es importante tener una idea de cuáles son los equipos que van a jugar, y dónde”. 

Los nueve equipos de la Liga cumplieron el mes pasado con el requisito de presentar sus listas de reservas y hasta el momento ninguno ha dicho que no estaría disponible para jugar. 

Los apoderados de Humacao y Aibonito, que recesaron en la abortada temporada de 2020, han dicho que están en gestiones para jugar, aunque las Polluelas están en busca de mudarse a otro municipio, y el de las Amazonas de Trujillo Alto ha dicho que no permanecerá en ese municipio por falta de apoyo pero tampoco ha garantizado que podrá jugar este año. 

Los equipos tienen hasta el 15 de abril para solicitar una dispensa. 

“Pero ya para el 13 de marzo debemos tener una idea clara”, dijo Servera. “Ya para entonces habremos presentado y posiblemente recibido una respuesta del protocolo revisado de salubridad presentado al gobierno y al Departamento de Salud, por ejemplo”. 

La Liga está solicitando que se le permita jugar con al menos una cantidad limitada de público en las gradas. 

En la reunión del 13 de marzo, que será en Ponce, no está en agenda, sin embargo, el nuevo tope salarial aprobado por los apoderados en su reunión del 23 de enero, cuando, con votación  de 7-1 —Humacao estuvo excusado— se redujo el tope salarial de $250,000 a $150,000 por la temporada y se impuso un tope de $25,000 a las jugadoras. 

El apoderado de las pentacampeonas Criollas de Caguas, Francisco ‘Furiel’ Ramos, se opuso vigorosamente al mismo y ha advertido que su equipo pudiera no jugar si se mantiene la decisión, aunque también dijo que encontraba razonable que el tope se redujera de haber menos juegos. 

“Para mí es una decisión final”, dijo Servera, “pero, para que haya cambios, tendrían que hacerlo los propios apoderados”. 

Servera explicó, sin embargo, que el nuevo tope de $150,000 se mantendrá en esa cifra, independientemente de la cantidad de juegos que los equipos celebren durante la temporada regular. 

En los pasados años esta cantidad ha sido de 24, pero ahora se ha hablado de que sean 18, o incluso menos. 

“No se va a saber hasta que sepamos la cantidad de equipos que van a jugar y la fecha en que en efecto comience la temporada”, explicó. 

Sin embargo, de haberse mantenido el tope de $250,000 y este se hubiese ajustado de acuerdo a la reducción en la cantidad de juegos, el mismo se hubiese reducido en una cuarta parte, a $187,500 si la temporada fuera de 18 juegos. 

Y si la temporada se redujera a 16 juegos, el tope hubiese sido de $166,656.

“Hay que ver que, en efecto, en conversaciones que hemos tenido con representantes de otros deportes, nos han dicho que la situación para conseguir auspicios está extremadamente difícil este año”, agregó para respaldar la posición de que los equipos necesitan reducir sus gastos. 

“Como sea, estamos en planes de organizar una reunión online con dirigentes, jugadoras y otro personal interesado que no sean los apoderados, para escuchar sus preguntas y explicarles cómo y por qué se tomó esta decisión”, concluyó.

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