Hay un fantasma recorriendo los pasillos del Madison Square Garden, uno cuya presencia se ha sentido muy poco por las pasadas dos décadas, y es el fantasma de la eficiencia. 

Los Knicks de Nueva York se encuentran en una sorpresiva quinta posición en la Conferencia del Este con récord de cinco victorias y cuatro derrotas.

Luego de modelar un porcentaje de victorias de .318 la pasada temporada, y un humillante .207 el año anterior, el quinteto de La Gran Manzana luce actualmente uno de .556, que de mantenerse, sería el mejor de la franquicia desde el 2013, y el segundo mejor desde el siglo pasado. 

El nuevo dirigente, el veterano Tom Thibodeau, quien suele traer lo mejor y lo peor de su toque disciplinario, tiene al equipo jugando un estilo fogoso, en especial en el lado defensivo, donde se encuentra séptimo en calificación, luego de acomodarse entre las posiciones 23 y 26 por los pasados cuatro años. 

Los 106 puntos permitidos por cada 100 posesiones también sería la mejor marca del equipo en siete años. En días recientes los Knicks ganaron dos partidos al hilo donde en algún punto estuvieron abajo por 15 o más, una hazaña que no lograban en más de cinco años. 

El power forward Julius Randle está teniendo la mejor temporada de su carrera, con promedios de 23 puntos, 12 rebotes y siete asistencias, y más importante aún, la tasa de asistencias más alta de su carrera para un jugador que se le conocía como un hoyo negro en el poste bajo. De mantener el ritmo actual, sería el primer neoyorkino en ser seleccionado al Juego de Estrellas desde Kristaps Porzingis.

El canadiense RJ Barrett, quien tuvo una decepcionante campaña de novato luego de ser seleccionado con el tercer turno en el sorteo, ha visto un alza en puntos, rebotes, asistencias y robos de balón en su segundo año. 

Veteranos como Elfrid Payton y Alec Burks están teniendo las mejores temporadas de su carrera en su séptima y décima campañas, respectivamente, mientras que Austin Rivers, quien perdió la primera semana por dolencias en el hamstring, se ha convertido en un arma letal viniendo del banco. 

La matemática puede tornarse perjudicial a largo plazo. Los Knicks están permitiendo la tercera mayor cantidad de tiros de tres en la liga mientras que ellos están en el fondo en intentos. En el baloncesto moderno eso suele ser una receta perdedora. 

“Ahora mismo están teniendo suerte en que los equipos están tirando mal porcentaje de tres contra ellos a pesar de no defender bien la línea. Tienen que hacer ajustes antes que cambie la ola, lo que suele ocurrir luego del primer mes de temporada”, expresó Michael Pina, periodista de Sport Illustrated, en un video. 

Para los sufridos fanáticos de los Knicks, esto al menos representa luz al final del camino luego de 16 temporadas perdedoras en los pasados 20 años.