Un día después de que la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente, después de meses de negociaciones con el gobierno, decidiera aplazar del primero al cinco de diciembre el inicio de su temporada, por no haber recibido todavía una notificación oficial sobre poder jugar sus partidos con una cantidad reducida de fanáticos en las gradas, el organismo se limitó este viernes a seguir esperando con resignación esa llamada que, por alguna razón difícil de entender, tal parece que nunca llega. 

El jueves, el presidente de la Liga, Juan Antonio Flores Galarza, explicó que la junta de directores del organismo optó por el aplazamiento con tal de darle al gobierno más tiempo para emitir su decisión, y recalcó que se ha mantenido en contacto con el secretario de la gobernación, Antonio Pabón Battle, como su principal enlace con la administración, pero también admitió que no se le había informado cuándo podría producirse esa comunicación oficial. 

Y cada vez luce más probable que eso se produzca la semana que viene, sin embargo.

Entretanto, la Liga sigue operando bajo la certeza, respaldada por la autorización para que los equipos puedan practicar en sus parques, de que por lo menos se le va a permitir jugar sin público, y tres de los cuatro equipos que ya han garantizado que jugarán sin fanáticos —Caguas, Mayagüez y Manatí— empezaron sus prácticas. 

El viernes, de paso, los jugadores de los Criollos—incluyendo refuerzos—, que celebrarán sus partidos locales en Cayey, recibieron un seminario orientador acerca del protocolo que se seguirá para la prevención del covid-19 antes y durante la temporada. 

El equipo de expansión de Roberto Alomar, RA12, dirigido por Andy González, que jugará sus partidos locales en el Hiram Bithorn y también afirmó que jugaría sin fanáticos, espera por el resultado de las pruebas de covid -19 que se les hicieron a sus jugadores para iniciar sus prácticas, probablemente a principios de la próxima semana, según se supo. 

Incluso los Cangrejeros de Santurce, que no han decidido si jugarán o no, ya empezaron sus propias practicas en el estadio de la capital. 

Entretanto, los Gigantes de Carolina, que, desde el primer momento, dijeron que no jugarán sin fanáticos y están esperando el decisivo dictamen gubernamental, no practicarán hasta que se oficialice que van a jugar, dijo el administrador de la novena, Guillermo Martínez. 

El principal sostén económico del equipo lo es el propio municipio de Carolina, que no podría otorgar los fondos si se juega sin fanáticos debido a que no se cumpliría el fin público de tal tipo de aportación. 

“Yo sé que los jugadores están practicando por su cuenta, pero no son prácticas oficiales en el parque (Roberto Clemente Walker)”, dijo Martínez. 

“No las podremos hacer hasta que no decidamos jugar, porque antes de practicar tienen que hacerse las pruebas del covid -19 y luego hay que pagarles dietas a los jugadores y empezar a pagarles a los coaches, y esos son gastos (no autorizados todavía)”.

En fin, otras complicaciones producidas por la tardanza del gobierno incluyen la confección de un nuevo itinerario —al no saberse todavía si jugarán cuatro, cinco o seis equipos, al solo confirmarse la ausencia de Aguadilla— y la firma, al menos por un año, de los jugadores que queden libres por no estar activos sus equipos en esta temporada.

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