Después de todo lo experimentado en la temporada pasada, las Pinkin de Corozal están decididas a aprovechar todos aquellos sacrificios con tal de posicionarse como uno de los mejores equipos del voleibol femenino en la temporada prevista para empezar el 25 de marzo. 

“Como equipo de expansión, fuimos al sorteo sin contar con ninguna reserva y escogiendo últimas”, recordó la otrora estelar jugadora, Lillibeth ‘Lilly’ Rojas, apoderada del sexteto. 

Esa circunstancia fue aceptada por el equipo como parte de un acuerdo que le permitió entrar a la liga luego de múltiples contratiempos de última hora, según el cual la Liga le concedía a las Pinkin el derecho de escoger tres jugadoras antes del inicio del sorteo de este año. 

Y dado que la Liga determinó que Corozal llegó en último lugar en la abortada temporada de este año a pesar de su récord de 4-6, al ajustarse los récords de todos los equipos a sus primeros ocho partidos, las Pinkin también tendrán el primer turno en el sorteo, programado para el 13 de febrero. 

“Antes del sorteo podemos escoger dos jugadoras de entre las que no fueron reservadas por sus equipos”, explicó Rojas, “y otra sacada de la lista de las que se inscriban para jugar por primera vez”. 

Junto a la primera selección del sorteo en sí, eso podría convertir a las Pinkin en un equipo de primer orden. 

Por esa razón, Rojas dijo que no aceptaría en modo alguno la propuesta que vienen ventilando algunos equipos —como Caguas– de que se aumente el número actual de siete reservas a por lo menos ocho, para compensar por la indisponibilidad de las jugadoras que se encuentran participando en las ligas europeas y que de todos modos tendrían que reservar para no perderlas. 

Pero, naturalmente, mientras más sean las reservas, más se debilitaría el banco de talento del sorteo. 

“El acuerdo al que yo llegué con la liga fue con siete reservas”, dijo. 

“Cada equipo se toma sus riesgos: si el problema es que tienen muchas jugadoras fuera, entonces tienen la opción de que no las reserven y protejan a otras que sí puedan jugar”, dijo. 

Otra alternativa que se está estudiando, al parecer, sería la de aumentar las refuerzos. 

Como sea, los equipos tienen hasta este 22 de noviembre para presentar sus listas de siete reservas, y Rojas ya tiene una idea bastante clara de cuáles van a ser las suyas. 

“Por ejemplo, no creo que pueda reservar a Yozually Ortiz, porque ella pertenece a Aibonito”, dijo sobre el equipo que recesó en la pasada contienda. 

“Si Aibonito juega, ella regresaría a ese equipo, pero, si no, pasaría al sorteo”. 

Uno de los grandes logros del equipo en la pasada temporada fue la contratación de las refuerzos Lindsey Ruddins y Becky Perry: Ruddins, de paso, marcó 43 puntos en un partido, empatando con la segunda mejor marca de la historia de la liga. 

“Obviamente estuvimos muy satisfechas con las dos y nos interesaría que regresaran”, dijo Rojas, “pero todavía es uy temprano: faltan meses para el comienzo de la temporada y habría que ver primero su disponibilidad”. 

“Pero este primer año aprendimos mucho, habiendo sido incluso nuestro primer sorteo, y tuvimos un acierto con nuestras refuerzos”, dijo. 

“Ahora tenemos más experiencia”. 

Uno de los aciertos fue el desempeño del veterano jugador Angel Pérez en su debut como dirigente, y Rojas aseguró que “yo estoy contando con él” para la próxima temporada.

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