La pelea duró menos de seis asaltos, pero por lo menos en tres de ellos —el primero, el cuarto y el sexto— alcanzó un nivel de ferocidad que hizo recordar la intensidad de los famosos dos asaltos de Thomas Hearns contra Marvin Hagler. 

Al final del combate celebrado en el Alamodome de San Antonio, Texas, el zurdo Gervonta Davis sacó del panorama al valeroso campeón mexicano Leo Santa Cruz con un espeluznante óper de izquierda que lanzó casi desde la altura de los tobillos hasta aterrizar en su mandíbula, y su rival cayó fulminado de espaldas contra las cuerdas. 

El árbitro Rafael Ramos ni siquiera se molestó en contarle y, por el contrario, acudió a socorrerlo a los 2:40 minutos. 

Ahora con marca de 37-2-1 y 19, Santa Cruz, de 32 años, perdió así su cetro junior ligero de la AMB. 

Antes, el gran peleador mexicano había sido monarca gallo (FIB), supergallo (CMB) y pluma (AMB). 

Entretanto, Davis, de 25 años y pupilo de Floyd Mayweather, Jr., mejoró su marca a 24-0 y 23 nocauts al propinar lo que los narradores de la transmisión por Showtime pay per view de inmediato consideraron el nocaut del año y conquistó el cetro junior ligero de la AMB pero a la misma vez retuvo su cetro ligero ‘regular’ del mismo organismo, dado que en la pelea habían estado en juego ambas coronas. 

Al descendiente de hondureños Teófimo Lٕópez, vencedor de Vasyl Lomachenko, se le reconoce como ‘supercampeón’ de la AMB, así como campeón de la FIB y de la OMB. 

La cartelera sabatina, presentada por Premier Boxing Champions, fue el primer programa de boxeo de alta magnitud celebrado con público desde el inicio de la pandemia en marzo y atrajo a 9,024 espectadores. 

Antes de que se produjera el dramático desenlace, sin embargo, ambos peleadores se enfrascaron en una lucha sin cuartel que tuvo a los fanáticos de pie desde el asalto inicial, y en los primeros episodios Santa Cruz, más alto y con más alcance, fue quien presionó la acción, mientras que Davis fluctuaba entre retroceder y pelear al contraataque, o intercambiar golpes salvajemente con su rival, lo cual hizo en especial en el primer episodio y en el cuarto, que debe ser uno de los asaltos más violentos del año. 

En todo momento, sin embargo, los dos peleadores demostraron buena técnica y habilidad boxística, por lo que no fue una mera guerra al toma y dame, y Santa Cruz se valió mucho de su jab para abrirse paso. 

A finales de ese cuarto asalto, sin embargo, Davis comenzó a conectarle efectivamente al cuerpo —34 de los 84 golpes de poder que conectó en la pelea fueron al cuerpo—, y Santa Cruz, evidenciando el castigo, entonces salió decidido a cambiar la tendencia en el feroz sexto episodio, donde ambos peleadores intercambiaron metralla con gusto hasta que se suscitó el fatídico final. 

“No se suponía que el óper fuera la clave para esta pelea pero me adapté a lo que él estaba haciendo”, dijo Davis, de Baltimore. “Sabía que él era más alto, se enconchaba y venía hacia el frente. Una vez comenzó a venir hacia el frente, traté de usar el jab y provocar que se encontrara con un golpe”. 

“El tira muchos golpes, pero no trata de esquivarlos”, agregó. “Al final no tenía donde ir, porque yo lo tenía en una esquina”. 

“Leo es un peleador fuerte, un aguerrido peleador mexicano”, dijo Davis, quien, sin embargo, fue quien subió al ring usando el típico sombrero mexicano y los colores de la bandera de ese país. 

“Pero yo soy ahora una estrella de pay-per-view y el mejor, como venía diciendo”. 

“No conseguimos la victoria pero estoy bien”, dijo Santa Cruz, quien fue llevado a un hospital cercano para ser colocado en observación.