Aparte del presidente de la Federación Puertorriqueña de Boxeo, José ‘Chiqui’ Laureano, quien aspira a la reelección, otras dos personas radicaron sus candidaturas a ese cargo para las elecciones federativas que están señaladas para celebrarse el 15 de noviembre. 

Estas son el entrenador Jay Rivera, vinculado a la Región Metropolitana, y Charlotte Levine Díaz, madre de la boxeadora Yara Sofía Díaz, quien entrena en  Bayamón con el exboxeador Gamalier Rodríguez y ha ganado varios campeonatos en las 119 libras. 

El actual vicepresidente federativo, Manny Alvarado, exvicepresidente y presidente de la Región Sur, aspira nuevamente a la vicepresidencia, aunque esta vez tendría de contrincante al veterano expresidente José Luis Vellón. 

Todos los aspirantes a cargos electivos cumplieron con radicar sus candidaturas ante la Federación el miércoles 16 de septiembre. 

De acuerdo a lo que se ha explicado, ahora un comité evaluativo nombrado por la junta de directores de la Federación debe analizar las candidaturas y determinar si los candidatos pueden aspirar legítimamente, de acuerdo a las reglas federativas. 

“He tratado de comunicarme con Chiqui, sin conseguirlo, porque me interesa saber cómo va a ser el proceso”, dijo Alvarado, quien admitió que estuvo considerando aspirar a la presidencia hasta que unos asuntos familiares le hicieron cambiar de opinión. 

“Me interesa saber quiénes van a estar en ese comité, por ejemplo”. 

“El comité es el que tiene que evaluar si los candidatos tienen licencia válida (como entrenador), o si han tenido vínculos con el boxeo profesional”. 

Para las elecciones de 2016, Francisco Ramos fue descalificado como candidato a la presidencia cuando la Federación determinó que tenía vínculos con el profesionalismo, “aunque él probó sin lugar a dudas que aunque tenía una licencia como entrenador profesional, nunca la había usado”, aseguró Alvarado. 

Al mismo tiempo,  el entrenador cagüeño José ‘Pochy’ Rosario, quien aspiraba a la vicepresidencia y se vinculaba al bando de Laureano, fue descalificado por la misma razón, abriéndole las puertas a la elección de Alvarado. 

Vellón apoyó en esa elección a Laureano, quien llevaba dos ciclos olímpicos como entrenador nacional bajo su presidencia. 

“Para las elecciones de 2016 yo también radiqué para delegado”, dijo Vellón, “y después me quité porque allí estaba Luis Francisco Ortiz, el medallista olímpico, que quería optar”. 

“Esta vez hubo gente pidiéndome que regresara en alguna capacidad para ayudar y radiqué para la vicepresidencia porque había una fecha límite, pero faltan dos meses todavía para las elecciones”. 

“Si no surge ningún imprevisto, podría regresar”. 

Vellón sí dijo que pese a la apertura que ha habido en los últimos años hacia el boxeo profesional, los requisitos, establecidos por la AIBA (la Federación Internacional) y sus federaciones afiliadas son los mismos de siempre: “Estar activo los últimos cuatro años en alguna función dentro de la Federación y no tener ningún vínculo con el boxeo profesional”. 

Y agregó que las objeciones ocurridas en las pasadas elecciones “todas fueron al apelativo y en todas se determinó que la Federación había tenido la razón”. 

Se espera que voten alrededor de 120 personas de diferentes clubes que pertenecen a la Federación, para elegir al presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y cinco vocales.

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