El baloncesto se gana en la cancha, no en el papel, y menos en un juego siete. 

Contra todo pronóstico, entre la espada y la pared por segunda serie consecutiva, contra todo análisis y conclusiones basadas en estadísticas tradicionales y de avanzada, los Nuggets de Denver siguen su improbable marcha en la postemporada al regresar por segunda serie consecutiva de un déficit de 3 a 1, esta vez contra los Clippers. 

La escuadra de Kawhi y Paul George comenzó la temporada como favoritos en las apuestas de Las Vegas para ganar el campeonato, predicción que se repitió a mitad de temporada, y después del Juego de Estrellas, y cuando se paralizó la temporada, y cuando regresaron a la acción y antes del comienzo de la postemporada. 

Se podría argumentar que los Clippers se amantequillaron—Kawhi y George se combinaron para 24 puntos tirando de 10-38 en el juego 7—, pero gran parte del crédito tiene que ir a los aguerridos Nuggets por una actuación heroica. 

El premio por su valerosa hazaña, unas finales de conferencia contra LeBron, Anthony Davis y los Lakers. 

Oiga, y tampoco esta es la historia de Cinderella. Los Nuggets terminaron con el tercer mejor récord en el oeste, luego de haber estado a un minuto de llegar a las finales de conferencia el año pasado, pero el glamour de Los Angeles tiende a cegar a los fanáticos. 

El contraste de los equipos es palpable. 

Acoplándose al estilo y personalidad de su mega super estrella Nikola Jokic, Denver tuvo la quinta mejor ofensiva en la temporada, pero terminó 16 en cualificación defensiva, jugando con el penúltimo estilo de juego más lento en toda la liga. 

Los Lakers, con el mejor récord en el oeste, quieren sacarte de la cancha corriendo, terminando primeros en puntos de fast break en la temporada regular. También tienen la tercera mejor defensa en toda la liga. 

Los Lakers van a llegar más descansados después de deshacerse de Damian Lillard y los Trail Blazers en la primera ronda, y de James Harden y los Rockets en la segunda, ambas series en cinco juegos. 

Los Nuggets llevan dos maratones de siete juegos, incluyendo seis juegos de eliminación. Denver es un equipo más profundo a pesar de la ausencia del small forward titular Will Barton. Los Lakers tienen mucha más experiencia y temple para manejar los momentos de tensión. 

Al final del día, el baloncesto de la burbuja, sin ventaja local para nadie e intensidad sin límites, ha demostrado ser impredecible. 

En papel, los Lakers deben ganar por ser un mejor equipo y poseer a LeBron James, que a sus 35 años sigue con la batuta de mejor jugador en la liga, y más tras la debacle de el Mudo y el Freak.

Pero como los Nuggets han demostrado una y otra vez, en el papel no se gana. 

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