A Francisco ‘Furiel’ Ramos, apoderado de las pentacampeonas del voleibol femenino, Criollas de Caguas, le preocupa el “gran silencio” que sigue arropando al voleibol a medida que las semanas y los meses siguen pasando y todavía no hay nada claro en torno a la próxima temporada. 

“No se sabe nada”, dijo, “ni cuándo sería el sorteo, o hasta cuándo tienen los equipos para recesar…”. 

Lo único que se ha establecido es que el presidente de la Federación Puertorriqueña de Voleibol, Dr. César Trabanco, ha dicho que proyecta citar en octubre a una reunión a los apoderados de las ligas femenina y masculina para determinar cuándo podría comenzarse a jugar, manteniendo su recomendación de que las dos ligas comiencen simultáneamente a principios de año, jugando en días alternos. 

Al igual que el apoderado del equipo masculino de Guaynabo, Furiel se opuso de inmediato a esa sugerencia, siendo los únicos dos que respondieron una consulta en ese sentido. 

“Yo estoy seguro de que por lo menos los apoderados de femenino se van a oponer”, dijo Furiel, “porque es una locura”. 

“¿Pero qué va a ocurrir cuando empiecen a buscar anuncios los equipos de femenino y masculino y femenino en Naranjito, un pueblo tan pequeño? ¿O en Mayagüez?” 

“Y eso es sin hablar de atraer a la fanaticada a juegos en dos ligas diferentes, cuando la economía está tan golpeada”. 

Furiel, por el contrario, encontraría más lógico que la Liga Masculina empiece la temporada lo más tarde posible, lo más alejado posible de la Liga Femenina. 

“Y eso lo han hecho otras veces: han estado jugando hasta en septiembre”, dijo. 

De hecho, Furiel incluso recomendaría que la Liga Femenina empiece su torneo lo más tarde posible: no a fines de enero ni a principios de febrero, como es lo habitual, sino posiblemente a fines de febrero. 

“Eso sería positivo por dos razones”, dijo. “Permitiría que mejore la situación con el coronavirus, en especial si ya empieza a haber una vacuna para diciembre, como se ha dicho”. 

Pero también permitiría, explicó, que las jugadoras estelares que se encuentran jugando en Europa tengan la oportunidad de integrarse a sus equipos locales un poco antes de lo habitual, cuando por lo regular solo han estado disponibles para jugar en algún punto de la postemporada. 

Pero Furiel también tiene una preocupación que él cree que debe ser atendida sin mucha dilación: “En Caguas nosotros tenemos a cinco jugadoras jugando fuera, medio equipo”, dijo, sin tener que mencionar a Shara Venegas, Stephanie Enright, Pilar Victoriá, Jennifer Nogueras y Ana Sofía Jusino. 

“Hay que ver cuántas refuerzos nos van a dar”. 

Otros equipos tienen situaciones parecidas: Toa Baja tendría que jugar sin la central Neira Ortiz y la acomodadora Natalia Valentín, mientras que Naranjito perdió a la opuesto mexicana nativizada, Andrea Rangel, quien este año está jugando en la liga de Rusia.

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