Tanto el cidreño José ‘Sniper’ Pedraza, como el californiano de ascendencia mexicana Javier Molina, quienes se medirán este sábado en el combate estelar de la cartelera que presentará la empresa Top Rank en el MGM Grand de Las Vegas, reconocen que son peleadores técnicos y estilistas. 

“Pedraza es muy buen boxeador, un boxeador que tiene su propio ritmo y que sabe cambiarse de guardia”, dijo sobre el excampeón mundial junior ligero y ligero boricua. 

“Yo también soy contragolpeador, por lo que debe ser una pelea táctica”, dijo el peleador de 30 años de edad y marca de 22-2 y nueve, quien estará midiéndose a 10 asaltos en las 140 libras con Pedraza, de 31 años y 27-3 y 13. 

“Mi apodo es El Intocable”, agregó, el peleador de 5-10 de estatura, dos pulgadas más alto que el boricua, en una conferencia de prensa virtual celebrada este jueves. 

“Pero también puedo fajarme si hace falta”. 

“Los dos somos técnicos”, concedió Pedraza, “pero creo que voy a ser yo quien va a estar poniendo más presión”. 

“Voy a salir a buscar la pelea, aunque siempre con precaución”. 

“Va a ser una pelea del Sniper contra El Intocable, pero el Sniper va a venir con mucha puntería y le va a quitar lo de intocable”, agregó. 

Ambos cuentan con un extenso bagaje aficionado, habiendo peleado tanto en el Mundial de 2007 en Chicago como en las Olimpiadas de 2008 en Beijing, donde Molina representó a los Estados Unidos en las 141 libras y Pedraza a Puerto Rico en las 132. 

Como profesional, Pedraza, excampeón mundial junior ligero y ligero, estará haciendo su tercera pelea desde que debutó en las 140 libras en septiembre del año pasado con una derrota ante el mexicano José Zepeda. 

Molina, entretanto, estará haciendo su sexta pelea —y buscando su sexta victoria seguida— tras bajar a las 140 libras después de haber caído por decisión en enero de 2016 ante Jamal James en su última pelea en las 147 libras. 

“La única razón por la que estaba peleando en el peso welter es que andaba pesando más de 170 cuando no estaba entrenando, y eso se debía a mi falta de disciplina”, dijo. 

Entonces estuvo dos años alejado del boxeo, pero al regresar con más ímpetu “empecé a entrenar como debía hacerlo, con un equipo completamente nuevo, y cuando un día en el gimnasio me encontré pesando 152 libras, me dije: ‘Caramba, yo puedo bajar a las 140’”. 

Curiosamente, durante esos dos años de ausencia, estuvo trabajando en un almacén, “y me di cuenta de lo duro que es ese trabajo: me pasaba el día entero metido en el almacén, sin poder pensar en nada más”. 

Pero sí recuerda que un día, “en  el almacén, tuve la oportunidad de ver la pelea de Pedraza con Lomachenko en mi celular… ¿quién iba a pensar que ahora yo iba a estar peleando con él?”

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