El del domingo no era un juego cualquiera para los Cardenales de San Luis. Habían perdido cuatro juegos en línea y necesitaban evitar ser barridos por los Indios de Cleveland en su serie del fin de semana.

Para iniciar en la lomita tenían al veterano Adam Wainwright, que precisamente el domingo cumplía 39 años, y en la receptoría a otro veterano glorioso de 38 abriles: Yadier Molina, quien al parecer ha dormido con el peto y las rodilleras puestos desde que regresó a la acción el pasado día 20.

Y el resultado fue de guión cinematográfico: Wainwright tiró el juego completo y se impuso 7-2; Molina bateó de 4-2 con una impulsada en el partido que marcó el número dos mil de su carrera, y se acercó a la cifra de 2,000 hits, al conseguir el 1,981 y 1,982.

Al colgarse el último out, era necesario un buen abrazo entre dos veteranos con una larga trayectoria como compañeros de equipo. Aunque fuera con mascarilla.