Algo que ha llamado la atención de algunos seguidores del béisbol invernal, y fomentado comentarios de preocupación en las redes sociales, es la forma en que los Tiburones de Aguadilla, el equipo que debe regresar al ruedo invernal este año después de tres años de ausencia, se ha venido desprendiendo de algunos de sus mejores jugadores en cambios por figuras más jóvenes.

Entre estos se destacan el envío a Caguas del receptor de los Mets de Nueva York en Grandes Ligas, Tomás Nido, quien llevaba dos años con los Criollos en calidad de préstamo durante el receso de Aguadilla, y el jardinero con experiencia en las Mayores, Noel Cuevas, por los jugadores jóvenes Bryan Hernández (OF), Edwin Mora (INF), Wilberto Rivera (P) y  Reynaldo Rivera (1B).

En otro cambio con Caguas, entretanto, Aguadilla envió al jugador del cuadro Edwin Díaz, prospecto de los Atléticos de Oakland, por el jardinero Ezequiel Pagán y el lanzador Francisco Martínez.

Adicionalmente, los Tiburones enviaron a Carolina al cotizado receptor perteneciente a los Cerveceros de Milwaukee, Mario Feliciano, quien está en el roster alterno del equipo grande, por  los lanzadores Christian Flecha y Jesús Ortiz y el jugador del cuadro Edwin Gómez.

Además, se desprendieron el receptor perteneciente a los Medias Rojas de Boston, Juan Centeno, enviándolo a los Atenienses de Manatí por los lanzadores Gregory Reyes, Miguel Ausúa y Michael Rivera.

El presidente de los Tiburones, Israel Roldán, quien nombró a Robinson Cancel como su dirigente y a Edwin Calderón como gerente general, ha explicado que los cambios se deben a que está armando un equipo enfocado en el futuro y en el desarrollo en conjunto de un núcleo de jugadores jóvenes, y no dependiendo de jugadores ya avanzados en sus carreras profesionales que podrían resultar muy caros para el presupuesto del equipo o, incluso, no estar disponibles para jugar ya en un futuro cercano.

Por su parte, Carlos Berroa, director de torneo de la liga boricua, explicó que aunque el presidente del organismo, Antonio Flores Galarza, tiene la potestad de vetar un cambio si existe alguna irregularidad o se considera muy desnivelado, “el reglamento estipula que eso solo podría ser durante la temporada”.

“El resto del tiempo, la liga respeta la autonomía de los equipos, que hacen sus cambios según sus necesidades y, naturalmente, su presupuesto, además de los planes que tengan con sus refuerzos”.

“Eso sí”, agregó, “yo siempre evalúo que todo esté en orden —que no haya una suspensión o alguna deuda pendiente— antes de aprobarlo”.

“Y puedo decir que hasta el momento todo cambio ha estado en ley”.

De paso, Berroa explicó que aunque los equipos tenían hasta el sábado 15 de agosto para hacerle llegar a la Liga —y a la Asociación de Peloteros— las ofertas iniciales de los contratos a sus reservas, ya Aguadilla lo había hecho durante la semana.

“Aguadilla reservó 18 jugadores”, dijo. “Ahora, igual que todos los equipos, tienen hasta el 15 de septiembre para negociar con ellos o firmarlos y enviar los contratos finales”.

RA12, la nueva franquicia creada por Roberto Alomar, ha anunciado de manera similar el concepto de crear un equipo de desarrollo de jugadores jóvenes, considerando incluso la posibilidad de jugar sin refuerzos.

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