Para el alto mando de la Federación Puertorriqueña de Voleibol no deja de ser irónico que poco después de que el organismo cancelara las temporadas de sus dos ligas de nivel superior, el gobierno y su Departamento de Recreación y Deportes declararan una próxima apertura para que jueguen las ligas profesionales que prácticamente cumplía al dedillo con lo que ellos venían suplicando desde hace meses.

“Es increíble”, dijo el Lcdo. José ‘Picky’ Servera, director de la Liga Superior Femenina, “porque hasta en las fechas coincidían: se podía empezar a practicar el primero de julio para empezar a jugar el primero de agosto, y hasta con público”.

“En verdad duele”.

“Nosotros llevábamos mucho tiempo pidiendo que por lo menos nos dieran unas fechas y nunca nos respondieron”, dijo a su vez el presidente federativo, Dr. César Trabanco.

Ante la incertidumbre, y la insistencia gubernamental de que incluso cuando se permitiera volver a jugar se exigiría que fuera sin público en las gradas, los apoderados de ambas ligas, femenina y masculina, votaron en sus respectivas reuniones del pasado 20 de junio a favor de cancelar las dos temporadas.

Pero tanto Servera como Trabanco aseguraron que de todos modos hubiese sido muy cuesta arriba que la Liga Femenina reanudara su temporada, aplazada desde el 12 de marzo, y la masculina comenzara su torneo, previsto inicialmente para comenzar el 21 de mayo.

“La realidad es que llevábamos mucho tiempo en esto, drenándonos emocionalmente”, dijo Servera, “y se hacía cada vez más difícil tener a las jugadoras esperando o incluso dejando de buscar ofertas en el exterior”.

“El caso de la Liga Masculina fue algo totalmente distinto”, dijo a su vez el Dr. Trabanco. “Primero, ellos no habían empezado su temporada y luego hicieron un estudio y los mismos equipos informaron que no tenían respaldo para jugar este año”.

“Pero incluso la nueva orden ejecutiva no está clara y yo sigo teniendo mis dudas de que las demás ligas vayan a jugar”.

“Por ejemplo, habla de público, pero no dice cuánto público. Y con el protocolo a seguir, los ejercerán los municipios, pero ¿quién sería el responsable? La Federación”.

Servera, a su vez, rechazó la posibilidad de que la Liga Femenina decida cambiar su decisión y ahora quiera jugar.

“La actitud que yo vi en los apoderados durante la reunión no era una positiva, empeñada en jugar, con la excepción de Toa Baja”, dijo. “Y no es necesario que yo haga una consulta para ver si se quiere reconsiderar, porque eso tendría que venir como un reclamo de los propios apoderados”.

“Aparte de que a los mismos auspiciadores se les daría un mensaje de falta de seriedad”.

“Por casualidad yo hablé hace unos días con dos apoderados de femenino, sobre otros temas, y los dos me dijeron lo mismo: que ya era muy tarde”, dijo el Dr. Trabanco.

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