Hasta donde se sabe, Jamel Herring representa el primer caso de un peleador que vaya a pelear después de haber sufrido la suspensión de un combate por haber dado positivo al covid-19.

En su caso, sin embargo, se trata de un positivo asintomático.

“Me siento perfectamente bien”, dijo Herring (21-2 y 10 nocauts), quien este martes 14 de julio estará defendiendo su cetro junior ligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante el puertorriqueño Jonathan Oquendo (31-6 y 19) en el combate estelar de la cartelera que presentará la compañía Top Rank en el MGM Grand de Las Vegas, como parte de su secuencia de programas sin público que son transmitidos por ESPN.

“El mismo día que me informaron que había dado positivo yo acababa de guantear más de 40 minutos, que son más de 12 asaltos”, agregó Herring, un zurdo de 5-10 de estatura y 34 años de edad, nacido en Coram, Nueva York y radicado en Cincinnati, que entrena en Nebraska bajo las órdenes de Brian ‘Bo Mac’ McIntyre, quien es también el manejador y entrenador de Terence Crawford.

Eso ocurrió a fines de junio, cuando la pelea estaba programada para el 2 de julio, y, de inmediato, Jamel frenó un poco sus entrenamientos.

“Básicamente me aislé y solo entrené por mi cuenta, para no contagiar a más nadie”, dijo. “Iba al gimnasio yo solo y yo solo seguí haciendo mis carreras”.

Herring considera subir a las 135 libras luego del combate contra Oquendo. [suministrada]

“Pero por suerte ya la mayor parte del trabajo estaba hecho”, agregó el peleador que estará haciendo la segunda defensa de la corona que le arrebató por decisión al japonés Masayuki Ito el 25 de mayo del año pasado en Kissimmee.

“Ya prácticamente había terminado los guanteos y estaba enviando a los sparring partners de vuelta a sus casas”.

El domingo pasado, finalmente, recibió la noticia de que la segunda prueba que le habían hecho había dado negativo y que la pelea se reprogramaría para el martes 14.

“Después de eso hice otros tres guanteos, solo para asegurarme de que no había perdido nada de condición”, agregó.

Como sea, Herring espera una dura prueba ante Oquendo, de 36 años, a pesar de que este, de acuerdo a Boxrec.com, mide 5-4, seis pulgadas menos que él.

“Obviamente, por ser más pequeño, espero que él busque poner presión”, dijo, “pero en modo alguno yo creo en definir la calidad de un peleador a base de su estatura”.

“Yo lo que veo en Oquendo es a un peleador que tiene muchísima experiencia y que ha peleado con muchos buenos rivales”, agregó, “y por eso la veo como una pelea pareja”.

“Solo hay que ver con cuál Oquendo me toparé en la noche de la pelea”, agregó sobre el otrora contendor supergallo y pluma que, en su única oportunidad titular anterior, perdió por decisión  ante el argentino Jesús Cuéllar al disputar el cetro de la AMB en el 2015.

Oquendo también tiene la distinción de haber sido el primer boxeador puertorriqueño en firmar promocionalmente con la Golden Boy Promotions de Oscar de la Hoya, a la cual está ligado nuevamente ahora, al igual que a la Miguel Cotto Promotions.

Después de la pelea, dijo Herring, él analizará su situación y verá incluso si toma la decisión de ascender a las 135 libras.

“Me gustaría unificar, pero nadie quiere pelear conmigo”, comentó. “Lo veo hasta como una muestra de respeto hacia mí”.

Entre sus rivales potenciales se encuentran Miguel Berchelt, campeón del CMB y el excampeón pluma de la OMB, Shakur Stevenson, que acaba de anunciar su ascenso a las 130 libras.

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