NOTA – El título no tiene nada que ver. Igual pudo haber sido 2020: Odisea del espacio borincano, o Once upon a time in Puerto Rico. Son temas para analizar en tiempos del cononavirus, y a falta de un box score de un juego a 15 entradas o un set de pasadas actuaciones de ocho carreras. Vamos, no son las Reflexiones de Fidel, sino que algunas más bien pudieran atribuírseles a Trespatines.

Algunos sueños son pesadillas

Voy a hacer una confesión. Este asunto del covid-19 me tiene que no duermo bien por el día, así que trato de empatar la pelea por las noches. Y aun cuando Pedro Rosa Nales me dice “…y dulces sueños, pa’ ti…”, no logro conciliar el sueño y frecuentemente recurro a una de esas buenas series que están disponibles a cualquier hora en la televisión.

Y sucedió lo impensable. En medio de informaciones sobre pandemias, contagios, desastres, camas de hospital y pruebas serológicas, decidí irme por esa onda y me puse a ver la aclamada serie Chernobyl. Y cuando pensaba que el demonio atómico llegaría y, acángana, el mundo se acababaría, me quedé dormido en el sofá, solo para comenzar a soñar como nunca antes.

En uno de los sueños, recuerdo claritito, por ejemplo, una conversación que tuve con Paquito Valcárcel en la tienda de descuentos Marshalls.

– Estoy buscando unos probióticos que me recomendaron-, me dijo.

– Porque los que estoy usando son Bifidobacterium Lactis y creo que no me están ayudando. Quiero comprar unos Lactobacillus acidophilus.

Me quedé en una pieza, porque conozco a Paquito como buen abogado y líder de una de las principales organizaciones de boxeo, pero no como gastroenterólogo o naturópata.

  • Tal vez este no sea el mejor lugar-, le dije.
  • Lo ideal es que vayas a una farmacia, o a una de estas tiendas que venden productos de salud.

Mientras hablábamos, me di cuenta de que estábamos parados junto al letrero que la tienda separa para “hombres jóvenes”, así que, con disimulo y mirando para todos lados, fui empujando a Paco hacia fuera del área. Entonces me dijo:

  • Sí, chico, tienes razón. Voy a ir a una farmacia. Lo que pasa es que estoy bregando con varias cosas a la misma vez, y eso me tiene un poco estresado. Para que tengas una idea, ayer recibí una llamada de Jonathan Oquendo, diciéndome que quería que de ahora en adelante le llamaran ‘Polvo del Sahara’ Oquendo, y que quería que apareciera así en el próximo ranking. Le dije que no había problemas, pero quise gastarle una broma y le dije que por qué mejor no se ponía ‘Coronavirus’ Oquendo. Y me enganchó.

Paco desapareció del sueño, y de inmediato noté que una densa nube del Polvo del Sahara cubría la sala de mi casa, mientras en la pantalla salía Elizabeth Robaina vestida de …

– Soca, cambiaste de canal-, me gritó mi esposa.

Y desperté.

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