Thomas Dulorme está resuelto a hacer que todo el sacrificio haya valido la pena. 

El  peso welter lleva más de cuatro meses acuartelado y entrenando en Indio, California, para su combate por el vacante cetro interino de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) con Jamal ‘Shango’ James que primero estuvo señalado para el 11 de abril, luego para el 25 de julio y ahora, definitivamente para el 8 de agosto en el Microsoft Theatre de Los Angeles, donde será transmitido sin la presencia de fanáticos por la cadena FOX., 

“Mi esposa y mis dos niñas están en España y no las he visto desde entonces”, dijo el peleador con marca de 25-3-1 y 16, que está casado con  una española y alterna su residencia entre España y Las Vegas. 

“Pero el 8 de agosto voy a hacer que todo este sacrificio haya valido la pena para lograr el sueño de toda la vida”. 

De madre dominicana y padre francés y nacido en la isla de San Martín, Dulorme, quien creció y se desarrolló como boxeador en Carolina con el entrenador José Bonilla, enfrentará en James (26-1 y 12) a un peleador de 6-2 de estatura y 32 años de edad cuya única derrota fue por decisión ante el cubano Yordenis Ugás en agosto de 2016, habiendo conseguido seis victorias desde entonces. 

Entrenado ahora por el californiano Joel Díaz, Dulorme, quien también tiene una dudosa derrota ante Ugás, lo supera en experiencia frente a mejor oposición, contando con una victoria en su última presentación ante el invicto Terrell Williams, un empate controversial ante el excampeon mundial Jessie Vargas y, en 2015, un revés en siete asaltos ante Terence Crawford al disputar el vacante cetro junior welter de la OMB. 

Y Dulorme, de 5-10 de estatura y 30 años, no solo espera ganar, sino hacerlo por nocaut. 

“Por un lado es positivo que la pelea sea en Los Angeles, porque eso quiere decir que no tengo que montarme en un avión”, dijo, al recordar que el combate originalmente iba a celebrarse en Minnesota, hogar del campeón. 

“Pero de todos modos los jueces a veces no hacen bien su trabajo, no importa dónde sea la pelea, y voy a hacer todo lo posible para ganar antes del límite”. 

A pesar de lo prolongado del entrenamiento, dijo, el mismo tuvo momentos en que bajó el ritmo cada vez que la pelea “se aplazaba, se anunciaba y se volvía a aplazar”. 

“Ahí bajábamos un poco la intensidad, pero todo el tiempo nos manteníamos cerca del peso porque sabíamos que en cualquier momento nos podían avisar una nueva fecha de la pelea”. 

“Pero el peso no es ningún problema”, dijo. “Ahora mismo solo estoy unas cinco libras por encima”. 

Ganar el título interino, al menos en teoría, le convertiría en el retador obligatorio del campeón de la AMB, Manny Pacquiao. 

“Esa es la ley”, dijo Dulorme, “pero la verdad es que yo no sé qué va a pasar. Tal vez Pacquiao deje el título…”. 

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