El dialogar los problemas suele llevar a mejores soluciones… a menos que la discusión esté siendo dirigida por Kyrie Irving. 

La Unión de Jugadores de la NBA ratificó un regreso a juego hace menos de una semana, cuando 22 de los equipos regresarían a la bautizada burbuja en Orlando para celebrar ocho partidos de temporada regular antes del comienzo de la postemporada. 

Kyrie Irving, actualmente uno de seis vicepresidentes electos en la Unión y quien no se espera sea invitado a la burbuja aunque sus Nets vayan, ya que estará fuera por una operación en el hombro, fue partícipe de las reuniones virtuales que encaminaron el regreso a juego. 

En ese momento, Irving enfocó sus cuestionamientos en factores individuales, como si él podrá o no ir a la burbuja, si podrá usar los saunas para su recuperación, y si puede negociar contratos con auspiciadores mientras esté fuera de acción pero presente en Orlando, y apoyó abiertamente la propuesta de regreso. 

Sin embargo, en la noche del viernes, Irving organizó una llamada con más de 80 jugadores, incluyendo al actual presidente de la Unión, Chris Paul, y jugadores de renombre como Kevin Durant, Joel Embiid, Carmelo Anthony, Dwight Howard y Donovan Mitchell, donde hablaron sobre la búsqueda de la unidad y formas de atacar una causa en medio de los disturbios nacionales derivados de la injusticia racial, el racismo sistemático y la brutalidad policial, así como sobre lo que el mundo continúa enfrentando durante la pandemia de coronavirus.

El periodista de ESPN, Adrian Wojnarowski, reportó que para muchos jugadores “Irving solo parece querer ser una nota discordante y que ha forjado una reputación como disociador durante su carrera, y eso está surgiendo nuevamente en este momento crucial para la NBA. La postura de Irving lo ha enfrentado contra lo establecido en la liga, incluido su ex compañero de equipo LeBron James, una vez más. Hay un apoyo significativo para reanudar la temporada entre las superestrellas de la liga, la mayoría de las cuales están en los contendientes de playoffs, e Irving parece estar disfrutando el choque”, expresó el periodista. 

Donovan Mitchell fue uno de los jugadores que se desvinculó de la postura de Irving. [suministrada]

Se ha especulado que Irving está aprovechando la inestabilidad del momento para ganar apoyo y eventualmente reemplazar a CP3 como el presidente de la Unión. Como dice el refrán: divide y vencerás. 

Irving, a quien a diferencia de un centenar de jugadores no se le ha visto activo en las protestas contra el racismo sistémico en Estados Unidos ni ha prestado su voz para el tema, dijo que los jugadores deben considerar no regresar a cancha para mostrar solidaridad con el movimiento ya que el regreso desviaría atención. Otra preocupación acarreada por Irving fue la referente a los factores salubristas con relación al coronavirus, a pesar de que la burbuja de Orlando es considerada uno de los lugares más seguros en los Estados Unidos. 

“Si tienes [1,500] personas en cuarentena sin contacto con otros, suponiendo que ninguno de ellos traiga coronavirus a la burbuja, lo que no sucederá porque se harían un sinnúmero de pruebas antes de entrar,  entonces ninguno de ellos lo contraerá. Al menos es mucho menos probable. En algunos aspectos, es así de simple. Es posiblemente mucho más seguro estar en la burbuja que donde sea que están pasando la pandemia”, expresó públicamente Sandro Galea, epidemiólogo y decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.

El impacto económico y laboral de no regresar tendría repercusiones complejas. No solo el golpe económico puede bajar el salario de los jugadores por más de 20%, sino que una clausura les permitiría a los dueños de las franquicias romper el convenio colectivo vigente, considerado de los mejores en el mundo deportivo en la actualidad, con un 50% de las ganancias dirigidas a los jugadores, y negociar uno nuevo; en el peor clima económico en décadas en los Estados Unidos por el coronavirus. 

Varios jugadores, como Donovan Mitchell, fueron citados por fuentes anónimas en los medios resaltando preocupaciones con otras variables, como posibles lesiones, pero cuando se le incluyó como parte del grupo de Kyrie como uno de los que no se siente a gusto con regresar a la competencia, respondió en las redes sociales con un simple “Stop it…”

Según fuentes de ESPN, Yahoo y The Athletic, la gran mayoría de los jugadores quiere regresar a jugar, se siente a gusto con la burbuja de Orlando, y quiere seguir utilizando su dinero y su foro para apoyar las protestas en los Estados Unidos. 

El New York Times informó que la estrella de los Lakers, LeBron James, y un grupo de atletas y artistas, están comenzando un nuevo grupo llamado “Más que un voto” para apoyar los derechos de los votantes y llevar un mensaje más allá de las urnas. Jaylen Brown y Malcolm Brogdon, entre más de una decena de jugadores, han organizado y liderado marchas a través de los 50 estados a diferencia de Irving. 

La NBA sigue en pie con su regreso a finales de junio, pero el camino no parece estar tan allanado como lucía hace una semana. 

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