Si hay algo que no lamenta Shirley Ferrer fue haber tomado la decisión de no regresar a Europa y, por primera vez desde 2016, quedarse a jugar en la liga de Puerto Rico para esta temporada de la Liga Femenina.

Por varias razones.

“Aunque tenía ofertas”, dijo la jugadora de 28 años que había jugado en Francia en 2017 y 2019 y en Indonesia en 2018, “decidí darme la oportunidad de volver a jugar en Puerto Rico con las Indias de Mayagüez, que son una de las franquicias más sólidas y responsables”.

“Aquí hay la idea de que cuando una se va a jugar afuera es para no regresar y que Puerto Rico está en un nivel más bajo, pero yo no lo pienso así”, agregó. “Ahora estoy con las Indias y quiero ayudar a este equipo y ver cómo va desarrollándose, pero no descarto nada para el año que viene, ya sea volver con las Indias o regresar a Europa, donde ya estoy recibiendo ofertas”.

Pero la estelar opuesto y ex miembro —por ahora— de la Selección Nacional, que con las Indias este año estuvo debutando en la posición de esquina, tiene una razón adicional, muy personal, para celebrar el haberse quedado en Puerto Rico.

“Imagínense si yo hubiera estado en Francia cuando comenzó esto (la pandemia del coronavirus)”, dijo. “Es posible que todavía estuviera allá, sin poder venir a Puerto Rico: yo tengo una excompa؜ñera rusa que estaba jugando este a؜ño en Francia y todavía, aunque la liga se canceló hace tiempo, no ha podido regresar a su país porque las fronteras están cerradas”.

“Pero por lo menos yo estoy aquí, con mi familia”, agregó la atleta carolinense.

“Tengo un apartamento, pero estoy quedándome mayormente en la casa de mis padres, con mi hermanita y mi hermano”, dijo, “porque no quiero estar entrando y saliendo y poniéndome o poniéndolos en riesgo”.

Ferrer ha aprovechado la crisis del coronavirus para compartir más con su familia. En la foto, con su hermana Yuliana. [suministrada]

De hecho, Shirley tiene su propio blog relacionado con el coronavirus para compartir con su familia su vida en medio de la cuarentena, Viviendoshirley.com, donde, en un post reciente, resumió su sentir de esta manera: “Les confieso que estar en cuarentena junto con mi familia me ha ayudado mucho a apreciar que los tengo conmigo. Tendemos solamente en ocasiones especiales a mencionar la importancia de la familia, sin embargo, en los tiempos en los que vivimos estamos valorando más a los nuestros”.

Y, dentro de las circunstancias, Shirley trata de mantenerse en condiciones, alistándose para la posible reanudación de la temporada que está detenida desde el 12 de marzo.

“Tengo a mi entrenador personal, Roberto Rivera, que no me saca el puño de la cara, por decirlo así”, dijo, riendo. “El se mantiene en contacto en todo momento conmigo, buscando que siga haciendo algo”.

“Sabemos que si se reanuda la temporada va a haber un tiempo corto para los entrenamientos después de haber estado tres meses fuera, y no sería bueno comenzar desde cero”.

“Incluso 21 días o 30 días no son nada (para entrenar adecuadamente)”, dijo, “cuando por lo regular uno lo hace en tres meses”.

Pero ella se mantiene positiva en que va a haber temporada.

“La realidad es que nadie lo sabe, pero yo soy optimista”, dijo. “Sabemos que este virus no se va a acabar y que hay que pensar ante todo en la seguridad de todo el mundo, incluyendo a las jugadoras, que somos las que más nos estaríamos arriesgando”.

Pero ella está consciente de las opciones que la Liga parece estar evaluando, incluyendo el jugar todos sus partidos en una sola cancha, sin público, y, al parecer, contemplando una reducción de salarios para todos los integrantes debido a que los ingresos, obviamente, no serían los mismos.

“Yo entiendo la posición de los apoderados, en especial porque esa ha sido también mi preparación —tengo una maestría en administración de servicios recreativos y deportes— y sé que ellos tal vez no puedan seguir adelante al reducirse los ingresos”, dijo, “pero también veo que las jugadoras somos las que estaríamos más en riesgo y eso en cierto modo también debe ser remunerado”.

“Muchas necesitan el trabajo por tener sus familias, pero hay que ver si el riesgo vale la pena”.

“Lo importante es que nos damos cuenta de que el deporte no es un gasto, sino que, en momentos como este, es un alivio para mucha gente”, concluyó.

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