Todo el que sigue la NBA sabe que la competitividad de Michael Jordan es legendaria. Para el que no lo sabía, el documental The Last Dance está haciendo todo lo necesario para recordárselo. 

Jordan aún no puede disimular el desafecto con el que trata a Isiah Thomas por un sinnúmero de razones— en el documental le llama abiertamente un asshole—, y la más famosa de estas es la decisión de Thomas de no darle la mano después de la paliza propinada por los Bulls a los Pistons en el 91’.

Pero Thomas no está solo, sino que pertenece a un grupo de miembros del Salón de la Fama con los cuales His Airness ha encontrado una razón para hacerles la guerra fría.

El más reciente en vocalizar esto fue Charles Barkley, quien en algún momento se consideró el mejor amigo de astro, y que documentó el deterioro de su amistad. 

“El fue como un hermano para mí, 20 y tantos años. Al menos 20 años y algo. Y lo siento, siento tristeza. Pero para mí sigue siendo el mejor jugador de baloncesto de la historia. No le deseo nada más que lo mejor. Pero, no hay nada que pueda hacer al respecto”, expresó Barkley en ESPN 1000 en Chicago.

Barkley criticó el trabajo que ha hecho Jordan como el dueño de los Hornets, llamados los Bobcats en el momento de la compra. The Greatest compró la franquicia de su estado natal por $275 millones en el  2010. Hoy está valorada en $1.5 billones, a pesar de haber calificado a la postemporada solo dos veces desde la compra de Jordan, aun jugando en la débil Conferencia del Este. Ambos años fueron eliminados en la primera ronda.

Barkley, fue crítico de su amigo en el 2012 cuando dijo en programa Inside The NBA lo siguiente:

“Creo que el mayor problema ha sido que no sé si ha contratado a suficientes personas a su alrededor a las que pueda escuchar. Tiene mucha gente que le besan el trasero pero no le dicen cuando algo está mal. Amo a Michael, pero él no ha hecho un buen trabajo como dueño”. 

Desde ese momento quedó pulverizada la amistad de dos décadas de los atletas, quienes ganaron medalla de oro juntos en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, y se enfrentaron en las finales de 1993. Barkley pudo haber optado por una vía más política, haciendo sus críticas directamente al astro, o con un lenguaje más profesional, pero Sir Charles nunca ha sobresalido por su prudencia al hablar. 

Barkley mencionó en la misma entrevista que está dispuesto a dialogar con MJ para sanar su relación. “El tiene mi número. Me puede llamar”, dijo el Jugador Más Valioso de la temporada del 92-93.

La tensión entre Jordan y varias superestrellas es palpable. Una de las razones pudiera radicar en el hecho de que esos mismos jugadores aún no parecen superar el dominio que sufrieron de manos del Toro en la década de los 90’, pero tal vez llegó la hora de MJ de relajarse un poco …o se puede quedar más solo que el burro de Shrek.

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