A pesar de que, luego de la reunión del pasado sábado con los apoderados, el director de la Liga Femenina ofreció un mensaje esperanzador acerca de las probabilidades de salvar el torneo, en gran medida debido a la posibilidad de conseguir un contrato con una televisora para transmitir los juegos sin la presencia de público, la realidad es que todo está todavía en el aire.

Y el apoderado de las Amazonas de Trujillo Alto, Willie López, pareció advertir que incluso puede tener mayores probabilidades de hacerse realidad el hacer un torneo alterno, un ‘carnaval’, en el que participen los equipos que quieran hacerlo, lo que se asemejaría tal vez a la Copa Federación que se organizó en 2018 con cuatro equipos luego de que se cancelara el torneo femenino después del huracán María.

Pero López parecería tener dudas incluso acerca de eso.

“Lo que dijo el director (José ‘Picky’ Servera) lo dijo con toda la mejor intención del mundo, dándole un enfoque optimista y positivo a la cosa”, dijo López, quien, con 18 años de experiencia, es el apoderado de mayor antigüedad en el organismo.

“Y es natural que sea así, porque todos somos deportistas y a todos nos gustaría que se jugara”, agregó.

“Pero para mí, sinceramente, la salud y la vida de uno va por encima de cualquier otra consideración”, dijo.

“El coronavirus es un virus que no tiene cura y el gobierno lo que ha dicho es que no se van a permitir los deportes de ligas, especialmente los que se juegan en sitios cerrados”.

“Incluso aunque no haya público, ¿podría yo garantizarle la seguridad a las atletas, al cuerpo técnico de los equipos, a los oficiales o a sus familiares?”

Wilmarie Rivera, de las Amazonas de Trujillo Alto. [suministrada]

“Yo mismo tengo una condición de salud, soy diabético y de hecho, soy paciente del Dr. (César) Trabanco), el presidente de la Federación, y como tal tengo un riesgo mayor de contraer el virus”, agregó. “Fue precisamente por esa razón que no asistí a la reunión presencial que se hizo el sábado”.

En definitiva, en la reunión lo que se formuló fue pautar para el 27 de junio la fecha en la que el organismo deberá decidir si reanuda la temporada en la que los siete equipos habían jugado ya entre 10 y 12 juegos —aproximadamente la mitad del itinerario regular— al suspenderse el 12 de marzo cuando el gobierno decretó el toque de queda y el cierre de todas las instalaciones deportivas.

Sí se discutieron otros de los temas mencionados por Servera, como la negociación de un posible contrato salvador con la televisión, la reducción del resto de la temporada, o incluso el jugar todos los partidos en una misma cancha, con tal de facilitar la transmisión por televisión.

Pero nada de eso fue aprobado en una votación de los apoderados y López comentó que, incluso superándose el problema grave de la seguridad y se consiguiera que pudiera empezar a jugarse sin público, hay otros grandes escollos.

“¿Qué pasará con los auspiciadores?”, preguntó. “¿Seguiremos teniendo el mismo respaldo de los auspiciadores? Porque jugar sin público y sin auspiciadores sería imposible”.

Incluso habría dudas con el respaldo de los municipios a sus respectivas franquicias, en vista de la nueva realidad económica que vive el país en general y los municipios en particular.

“A mí, por ejemplo, el municipio todavía no me ha dado ni un centavo, y eso que ya hemos jugado la mitad de la temporada”, dijo.

Aparte de eso, habría que ver cuál sería la disponibilidad de algunas de las principales jugadoras si la acción se reanudara a principios de agosto y la postemporada se extendiera hasta septiembre u octubre.

“En mi caso, Alba Hernández viene de jugar fuera y pudiera regresar y el año pasado Wilmarie Rivera estuvo hablando de irse a jugar a Europa y optó por quedarse, pero pudiera irse en esta ocasión”, dijo.

“Y ya tendrían que reportarse para octubre”.

“Y es una lástima porque esta había sido una gran temporada: hacía mucho, mucho tiempo, que yo no veía un torneo de tanta calidad, donde todos los equipos eran buenos. Hasta Corozal cambió y se volvió otro equipo con sus refuerzos”.

“Quizá pueda jugarse un carnaval o algo así”, comentó. 

“Todos tenemos las mejores intenciones, pero tampoco soy ciego”.

Otro líder del voleibol femenino, consultado sobre la alternativa de jugar un torneo alterno, explicó que, de reanudarse la temporada, los equipos se verían obligados a cumplir con los contratos ya contraídos tanto con sus jugadoras como con su personal técnico, a pesar de tener la certeza de que los ingresos se reducirían considerablemente.

Pero esos contratos quedarían invalidados si se cancelara la temporada y se creara otro torneo, sufragado en gran medida por la televisión.

Para la Copa Federación se llevó a cabo una temporada de cuatro equipos —con jugadoras escogidas en un sorteo y coaches nombrados por la Federación— , celebrando nueve juegos cada uno, todos en el coliseo Roberto Clemente.

De decidirse algo parecido, naturalmente, la ventaja es que ahora debería ser con los equipos actuales, controlados por sus propios apoderados y respaldados por sus respectivas fanaticadas.

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