Con un epílogo bañado en nostalgia, el quinto episodio del documental The Last Dance comenzó con las palabras “En amoroso recuerdo de Kobe Bryant” y un recuento del Juego de Estrellas del 1998 en la cancha más famosa del mundo, el Madison Square Garden, el último de Michael Jordan con Bulls y el primero de Kobe en su carrera.  

La relación competitiva/amorosa entre los dos astros quedó plasmada en el funeral del Black Mamba, cuando Jordan no pudo controlar las lágrimas en su discurso. 

El resto del quinto episodio giró alrededor de la ofensa de His Airness por la comparación que se le hizo entonces con Clyde Drexler, su contrincante en las finales del 92’; su confirmación como el Alpha Dog de la liga tras asentarse como el mejor jugador en el legendario Dream Team de las olimpiadas de Barcelona y su trayectoria para firmar con Nike en la década de los 80’. 

Es en este último tema que el documental volvió a pasarle la manita a Jordan innecesariamente en uno de los temas más controversiales de la época. 

Los desaciertos de las otras compañías fueron documentados. Converse no quería pagarle a Jordan lo mismo que a Bird y a Magic. Adidas, la favorita de Jordan, no quiso hacer la inversión y una pequeña compañía, en comparación con las que dominaban en la época, llamada Nike, se robaba al genio del baloncesto. 

El tema, y la famosa frase “los republicanos también compran Nike” sirvió de pie forzado para tocar lo que se ha bautizado como lo “corporativo” o “vainilla” de la personalidad de MJ. 

Su propensidad a evitar entrar en temas controversiales, a diferencia de otras leyendas del deporte como Muhammad Ali, Bill Russell y más reciente LeBron James, en especial el relacionado con el racismo en Estados Unidos, lo convirtió en un objetivo de ataques por parte de los líderes en temas de derechos civiles, que hasta el sol de hoy no le quitan el guante de la cara. 

Donde falló el documental es en tocar el tema de manera superficial, adicional a presentarlo como un problema del pasado, obviando el hecho de que Jordan, hasta el sol de hoy, no ha querido inmiscuirse en temas de importancia, pero sí ha tomado postura en contra de los jugadores en su nuevo rol como dueño, como cuando fue llamado traicionero por ser uno de los portavoces de los dueños que estaban en contra del aumento de sueldo a los jugadores en el lockout del 2011, entendiéndose que Mike generó sus fortunas como jugador, y más cuando muchos de sus jugadores/admiradores esperaban que en el peor de los casos se quedara callado como hizo en otros temas. 

El tema de la soledad y las acusaciones de adicción a las apuestas mostraron la cara humana de lo nocivo que se podía tornar ser “Like Mike”, aunque nada de eso lo detuvo de seguir dominando su competencia de los 90’. A toda una generación de leyendas y futuros miembros del salón de la fama, en este caso Barkley, Ewing y Drexler, y los que están por venir, que se estrellaron contra una muralla llamada Michael.  

Como ha sido la norma todos los domingos, los visuales tras bastidores siguen siendo gloriosos, la crónica magnífica, y las aventuras de Jordan y su ganga en cancha son un manjar para los amantes de posiblemente el mejor atleta de todos los tiempos. 

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