“El voleibol no es voleibol sin público”, dijo Francisco ‘Furiel’ Ramos, apoderado de las pentacampeonas Criollas de Caguas.

“Un campeonato sin público no sabe igual, y menos para una franquicia que tiene una fanaticada como la de Caguas”.

Según se desprende de estos comentarios, Furiel no está muy de acuerdo con la idea, planteada en la última reunión de la Liga Femenina, de reanudar la temporada, si fuera posible, aunque fuera sin público e incluso jugando todos los partidos en una misma cancha, ayudada por un contrato de televisión que permitiera la transmisión de prácticamente todos los partidos.

“La posición de las Criollas es la de empujar para que se juegue con público”, agregó, “y solo como única alternativa estaríamos dispuestos a considerar jugar sin público”.

“Pero que conste: estoy diciendo que estaríamos dispuestos a considerarlo, no que necesariamente iríamos a jugar”.

De haber aprobado el gobierno de Wanda Vázquez y el task force médico la propuesta de apertura deportiva hecha recientemente por el Departamento de Recreación y Deportes (DRD) y su secretaria, Adriana Sánchez, se hubiese permitido que los equipos comenzaran a practicar a partir del 25 de junio y que las ligas —incluyendo el voleibol, el BSN y la Doble A— reanudaran sus temporadas, suspendidas desde el 12 de marzo por la pandemia del coronavirus, a partir del 17 de julio.

Pero todo sin público.

No obstante, las medidas anunciadas el jueves por la gobernadora parecen retrasar este panorama para los deportes de conjunto, a pesar de que sí anuncian la próxima apertura de las iglesias y los centros comerciales.

Obviamente con público. 

Pilar Victoriá debe estar disponible para jugar con las Criollas de reanudarse el torneo. [suministrada]

“En la última reunión de la liga se planteó la posibilidad de reanudar la temporada el primero de agosto”, dijo Furiel, “y yo preferiría esperar hasta entonces”.

“Ya para esa época tal vez el virus esté bajo más control y el gobierno tome la decisión de que se pueda jugar con público”.

“Si se empieza a practicar el 25 de junio, eso sería perfecto: los equipos tendrían todo un mes para ponerse en condiciones”.

“Y yo creo que todo eso es posible”, agregó. “La liga preparó un protocolo de seguridad muy bueno, y yo creo que no habría ningún problema en jugar con público si se cumple con todo: reducir la capacidad de las canchas a la mitad o una tercera parte, colocar anuncios en las sillas para indicar cuáles pueden usarse, que todo el mundo use guantes y mascarillas, habilitar sanitizers en muchas estaciones y monitorear todas las filas, ya sea hacia los baños o los concesionarios”.

“La gente está aburrida en sus casas y, además, ya todo el mundo está consciente de que tiene que protegerse”, agregó. “Además, tiene que llegar el momento de que el gobierno deje de seguir siendo papá y mamá”.

De cualquier manera, con o sin público —o incluso considerándose la posibilidad de que empiece jugándose sin público y gradualmente empiece a permitirse que regrese la fanaticada–, habría que ver bajo qué condiciones se reanudaría el torneo.

“Hay que ver qué equipos jugarían, porque podría haber algunos, especialmente sin público, que entenderían que sufrirían muchas perdidas si solo pueden depender de lo que dé la televisión”, dijo Furiel.

“Y habría que pensar en reducirle los salarios a las jugadoras, por haber ahora menos juegos y haber cambiado las condiciones económicas”, agregó.

En el caso de las Criollas, sin embargo, Furiel dijo que espera que estén disponibles todas sus jugadoras, incluyendo a las que concluyeron su actuación en Europa: Stephanie Enright, Pilar Victoriá y Jennifer Nogueras.

“Y tengo a mi refuerzo (Micaya White) esperando en Texas”, concluyó.

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