Evan Gattis, el recién retirado receptor que jugó para los Astros de Houston en la temporada de 2017 en la que la Serie Mundial ganada por el equipo quedó manchada para siempre ante las revelaciones de que sus integrantes utilizaron sistemática e ilegalmente tecnología para robar las señales de los receptores contrarios, confirmó en una franca entrevista todo lo ocurrido.

“Obviamente le hicimos trampa al béisbol y a los fanáticos”, dijo Gattis al ser entrevistado en una transmisión en vivo por la página deportiva The Athletic, que, de paso, fue la misma que destapó el escandalo el año pasado al entrevistar al exlanzador de los Astros, Mike Fiers.

“No fue que estuviéramos convencidos de que lo que estábamos haciendo estaba bien”, agregó. “Fue como una especie de guerra de paranoias o algo así —pensar que los otros equipos también lo estaban haciendo— pero no cabe la menor duda de que lo que hicimos estuvo mal”.

Luego de investigar el caso, el comisionado Rob Manfred suspendió por un año al dirigente A.J. Hinch y el gerente general Jeff Luhnow, quienes también fueron despedidos por el equipo.

A los Astros también se les quitaron las primeras dos selecciones del sorteo de 2020 y se les multó por $5 millones.

El puertorriqueño Alex Cora, quien había sido el coach de banco del equipo ese año, quedó libre de su compromiso con los Medias Rojas de Boston después de que se confirmara su participación en el esquema, mientras que el también puertorriqueño Carlos Beltrán, quien se retiró luego de jugar con los Astros en esa temporada y al que el informe de Manfred describe como una de las cabecillas, fue despedido por los Mets de Nueva York, que acababan de contratarlo para que fuera su nuevo dirigente.

Gattis también dijo que el dirigente Hinch sabía sobre la trampa, “pero no creo que le gustara”, y agregó que “hubo otros en el equipo que tampoco estaban de acuerdo, pero no se atrevieron a hablar por la razón que fuera”.

“Yo mismo pude haber dicho algo y no lo hice”.

Pero Gattis negó que Beltrán o alguna otra persona presionara a los jugadores para que participaran en el esquema.

“Nadie nos obligó a hacer nada”, dijo. “¿Me entienden? El que se diga que alguien nos obligó o presionó… eso no es cierto. Pero hay que entender que la situación era muy fuerte: había millones de dólares en juego y, a uno, que se ha pasado toda la vida esforzándose por batear bien, vienen y le dicen que le van a decir cuál es el próximo lanzamiento, ¿qué va a hacer?”

“Pero esa fue la peor parte de todo eso”, agregó. “Otra gente se afectó. Y esa no es la forma correcta de jugar este juego”.

“Aunque me alegré de ganar la Serie Mundial, también me alegro que todo esto se haya destapado”, continuó.

“No basta con pedir perdón. Esto va a ser una historia que va a seguir todo el año, el próximo año y la próxima década. Va a haber algunos que tendrán que acostumbrarse a los abucheos o a que sirvamos de saco de golpeo, pero yo lo entiendo perfectamente: entiendo por qué la gente esté molesta”.

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