Durante la temporada de voleibol, Diana Reyes, la estelar medio de las Criollas de Caguas y de la Selección Nacional, lleva una vida bastante agitada.

“Tengo que levantarme a las siete para llevar al nene al cuido antes de irme a estudiar”, dijo la jugadora de 26 años de edad que reside en la urbanización Villa Blanca, en Caguas, y vive con su hijo de tres años, Zahel Antonio.

El cuido es en Gurabo, donde ella a su vez se encuentra terminando sus estudios universitarios en educación física en la Universidad Ana G. Méndez.

Y, por lo regular, la jornada de Diana —que también trabaja como líder recreativa en el municipio de Aguas Buenas y tiene su propio club de voleibol (Fénix de Aguas Buenas) en ese municipio— termina cerca de las 11 de la noche, cuando, después de una práctica o un juego con las Criollas, va a recoger a Zahel en la casa de la familia de Aguas Buenas con el que lo deja cuidando.

“Es una familia muy buena —Xaimara Acevedo y Gerardo Flores— que lo trata como si fuera un  hijo”, dijo.

“Es fuerte, pero no cuando una quiere salir adelante”, agregó Diana, quien estuvo con la Selección en las Olimpiadas de 2016 en Río y en el Preolímpico de este año en la República Dominicana y ahora venía registrando con las pentacampeonas Criollas la que posiblemente pintaba como su mejor temporada, empezándosele a mencionar como candidata al premio de Jugadora Más Valiosa.

Pero ahora todo, naturalmente, está en suspenso.

Zahel Antonio, de tres años, ayuda en los ejercicios a su mamá. [suministrada]

“Desde que empezó esto (el toque de queda por el coronavirus) yo si acaso he salido de casa ha sido tres veces”, dijo la jugadora de 6-2 de estatura. “Y es porque la lavadora se me dañó y salgo a llevar la ropa a casa de mi papá, y regreso enseguida”.

“Pero tenemos que cuidarnos mucho: tanto Zahel como yo somos asmáticos”.

Durante este receso forzoso, Diana, naturalmente, se ha mantenido entrenando hasta donde le es posible, recibiendo incluso la ayuda de Zahel, quien a veces ‘entrena con ella’.

“Realmente lo que hace es un desorden”, aclaró la joven madre, riendo.

Pero ella también se mantiene en contacto con algunas de sus compañeras, tales como Karina Ocasio y Jetzabel del Valle.

“Jetza viene a cada rato porque vive a dos minutos de aquí y como sabe que no puedo salir, viene a preguntarme si necesito algo”, comentó.

Aunque no está trabajando, Diana ha seguido cobrando su sueldo por dictamen del alcalde de Aguas Buenas, Javier García Pérez, sin descontárselo a vacaciones o enfermedad.

Técnicamente cagüeña —nació en el Hima de Caguas—, Diana vivió hasta la adolescencia con  su familia en Aguas Buenas, aunque se desarrolló como voleibolista, en parte, en la célebre escuela de las Criollitas.

Internacionalmente, además de formar parte en 2016 de la primera selección boricua que llega a unas Olimpiadas, Diana ganó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos de 2014 en Veracruz.

Con las Criollas, entretanto, ha ganado campeonatos en las temporadas de 2011, 2014, 2015, 2016 y 2019.

En 2017 no jugó por embarazo, mientras que la temporada de 2018 se suspendió como consecuencia del huracán María, por lo que posiblemente hubiese podido tener dos campeonatos más.

Y la temporada de 2020 parecía seguir ese mismo rumbo al momento de quedar suspendida, cuando las Criollas estaban en primer lugar con marca de 9-2.

“Vamos a ver si es posible que la temporada empiece de nuevo en junio para poderla terminar, ya que íbamos ya por la mitad”, dijo Diana. “Y por eso es tan importante que todo el mundo tome todas las precauciones y se cuide bien para que podamos seguir brindándole este entretenimiento”.