Por segundo domingo consecutivo, la magia de His Airness y su orquesta de los 90’ dominaron la audiencia con dos episodios del documental The Last Dance, y en el cuarto episodio, uno de los protagonistas fue la Isla del Encanto.

El segmento sobre la crónica de la carrera del dirigente con más campeonatos en la historia de la liga, Phil Jackson, se hizo mención, y con pietaje en vivo y a todo color, del tiempo de Jackson como dirigente en el baloncesto superior de Puerto Rico con Isabela y Quebradillas.  

Las anécdotas narradas en el documental, las cuales se volvieron virales en solo minutos, incluyó el sacrificio de un gallo para tirar la sangre en el camerino del contrincante, y la ocasión en la que un alcalde le dio un tiro a un árbitro. 

¿Cuánto ayudaron las experiencias vividas por Phil en Puerto Rico para desarrollar su estrategia y filosofía? Mucho, si le preguntas a los boricuas. 

Como se había anticipado, el tercer episodio giró alrededor de controversial Dennis Rodman, quien se unió a los Bulls para ayudar en el tercer Three Peat, y quien venía con pedigrí campeonil con sus dos sortijas al hilo en los Pistons en el 89 y 90, pero con una credibilidad tan tronchada dentro y fuera de la cancha que Chicago lo adquirió por el bajo precio del centro Will Perdue. 

Lo más controversial y cómico del segmento cuando se mira con 22 años de separación, fue la anécdota de Rodman pidiendo unas vacaciones en plena temporada para irse a Las Vegas a “despejarse” por 48 horas, que al final se extendieron a más de 70 y culminaron con Jordan “rescatándolo” de una cama con su novia del momento Carmen Electra. 

El recuento de “The Shot” de Jordan contra los Cavs para acabar la primera ronda de los playoffs, considerado el primer paso en su mítica carrera, fue un buen toque en el contexto de los eventualmente considerados jocosos cuestionamientos de Jordan como una figura no conducente a victorias.  

También la fábula de cómo los Bulls sobrevivieron a los paleros Pistons de principios de los 90’ después de tres años de frustrantes derrotas y la transición de la ofensiva del dirigente Doug Collins de “dale la bola a Jordan y salte del maldito medio”, a la armonía psicodélica de Phil, le dio un tono nostálgico a los que recuerdan lo arduo del camino de los Bulls a la cima. 

El documental sí cayó en una falla que le preocupaba a muchos de los analistas de historia de la liga previo al comienzo, y fue la tendencia a eliminar u obviar importantes detalles para engrandecer la figura de Jordan y sus Jordaniers; como cuando no pusieron a MJ fallando el tiro de la victoria en la derrota del primer juego en las finales contra los Lakers o la falta de mención de la ausencia de los estelares James Worthy y Byron Scott por lesiones en los juegos finales de la serie. Los logros de los Bulls ya están estipulados. Humanizar en lugar de endiosar el proceso debe ser el camino a seguir. 

Ya se anunció que el quinto episodio incluirá un análisis a fondo de la construcción y dominio del Dream Team que abusó en las olimpiadas del 92 en Barcelona. 

Aún con desperfectos, el documental sigue dando creme brulee a los fanáticos de la NBA y el deporte en general, quienes necesitan de la magia de Jordan para sobrellevar este tiempo de crisis, y como era de esperarse, Jordan no está fallando.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*